martes, 19 de abril de 2011

En un mundo mejor. La espiral de la violencia.

Hace ya tiempo que la danesa Susanne Bier decidiera volver a firmar sus obras y a aposentar su cámara sobre un trípode para, de ésta manera, certificar su total abandono del movimiento Dogma´95 que ella misma iniciara junto a Lars Von Trier y Thomas Vinterberg. De hecho, la directora abrazó el voto de castidad del Dogma 95 en una única película, Te quiero para siempre (2002), y, después de ese trabajo comenzó a recuperar para sus realizaciones todo aquello que era catalogado como accesorio en el manifiesto Dogma 95. Primero parcialmente en su interesantísima, y ya comentada por estos lares, Brodre (2004) y ya completamente en Cosas que Perdimos en el fuego, su aventura Hollywoodiense del 2007. Es a través de estas producciones que vemos como, de forma definitiva, Susanne Bier se ha convertido en una tránsfuga que acaba por abrazar precisamente aquello que demonizaba el decálogo que ella misma había firmado: el cine de género.
El drama es el género elegido por la directora Danesa. Un drama que maneja perfectamente y en el que acostumbra a hablarnos de temas que, en manos de otros directores, podría caer en el melodrama cargado de moralina. Algo que Susanne Bier es capaz de evitar con un tratamiento lo suficientemente frio como para, sin resultar insensible, que las cuestiones que plantea primen sobre las respuestas que ofrece, si es que las hay.
Los temas tratados por la realizadora en esta ocasión son, al menos en parte, temas comunes al mas reciente cine nórdico: La respuesta de la infancia/adolescencia frente a la ausencia de alguno de los progenitores; El comportamiento del niño proveniente de un hogar desestructurado cuando toma conciencia de la violencia imperante en el mundo que le rodea; La incapacidad del progenitor para, liberándose de la carga de culpa,  el resentimiento o el sentimiento de soledad, ser capaz comunicarse con su hijo o hijos. Todos estos temas, que viéramos en películas tan dispares como Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998), Lilya-4-ever (Lukas Moodysson, 2002) o Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008) están presentes en En un mundo mejor.
Con su última película, que fue galardonada en 2010 con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa, la realizadora es capaz de plantearnos otras cuestiónes a través, sobre todo, del personaje de ese médico idealista entregado a labores humanitarias en el continente africano ¿pueden sobrevivir ciertas convicciones al choque con la realidad y con la violencia que habita en ella?¿se pueden transmitir ciertos ideales a unos hijos que, ya en el fin de su infancia, reciben a diario muestras de esa violencia?
Son estas cuestiones que Susanne Bier plantea unas veces con mejor y otras con peor acierto. Ahi reside el talón de aquiles de esta película. Mientras la historia funciona muy bien cuando se mueve dentro del ambiente familiar y adquiere un tono mas intimista (en este sentido resulta ejemplar la resolución de la escena de la visita del médico, acompañado por los niños, al lugar de trabajo del energúmeno que lo agrediera en el parque en presencia de éstos) pierde muchos enteros cuando se traslada a tierras africanas a fin de darle un carácter globalizador a las cuestiones planteadas. La parte de la historia que se desarrolla en África no acaba de estar bien integrada en el conjunto y resulta un tanto forzada, si bien sortea de forma sobresaliente los riesgos de resultar excesivamente melodramática.
Susanne Bier nos brinda, pues, un más que interesante trabajo con convincentes interpretaciones y muy hermosa fotografía en el que la principal preocupación reside en la forma en que se nos plantean ciertas preguntas más que en brindarnos respuestas.
Una película que invita a sentarse a hablar.

Para ver el trailer pinchad aquí.

jueves, 14 de abril de 2011

Treme. Reconstruyendo a ritmo de Jazz.


Actualmente estoy viendo Treme, serie producida por HBO y creada por David Simon, también responsable de The Wire, la mejor serie de todos los tiempos.
Treme es un famoso barrio de Nueva Orleans, cuna del Jazz y lugar de nacimiento y residencia de algunos de sus más famosos músicos, de la misma forma que es lugar de peregrinación para músicos y amantes del Jazz de todas partes del mundo.
La serie se centra en la reconstrucción del barrio y de las vidas de sus habitantes tras las inundaciones causadas por el huracán Katrina.
Treme nos muestra algo nunca  antes hecho ni en cine ni en televisión.  Y lo hace apoyada en un gran guión, estupendas interpretaciones y rezumando Jazz por sus cuatro costados.
Una serie que no debeis perderos si sois amantes del buen cine y que disfrutareis doblemente si sois amantes del Jazz.


No os perdais esta intro de la serie, pinchad aquí.

lunes, 11 de abril de 2011

El Último Verano ¿El último Jacques Rivette?

Anoche tuve ocasión de ver la última realización de Jacques Rivette, quien fuera jefe de redacción de la revista Cahiers Du Cinemá desde 1963 y uno de los principales fundadores e impulsores de la Nouvelle Vague junto a Jean-Luc Godard, Eric Rohmer y Claude Chabrol.


LA IMPORTANCIA DE LOS TÍTULOS.
El título con el que llega a nuestras salas Valencianas (solamente en los cines Babel y con un retraso de dos años desde que fuera presentada en el Festival de Venecia en 2009), El Último Verano, hace referencia a lo que podría ser la última gira de un pequeño circo ambulante antes de su disolución, gira durante la que se desarrolla la trama. Es éste un título que, resultando comercial en exceso, tiene bien poco que ver con el original 36 vues du Pic Saint-Loup (36 vistas del pico Saint-Loup). La nula similitud entre ambos títulos me llevó a investigar acerca del Pico Saint-Loup para buscar su relación con la película e intentar averiguar las razones de su director para elegirlo, cosa que evidentemente no puede ser casual.
Gracias a internet la investigación no lleva demasiado tiempo y me permite averiguar que Pic Saint-Loup es el nombre de una montaña de la región francesa del Languedoc sobre la que existe una bonita leyenda medieval.
La leyenda relata como tres hermanos llamados Clair, Guiral y Loup, campesinos habitantes de esta región, se enamoraron de la hermosa Bertrade, la hija del rey. Antes de que la princesa pudiese elegir a uno de los pretendientes éstos tuvieron que partir a las cruzadas y, a su regreso, años después, descubren que la princesa a muerto.
Abrumados por la tristeza los tres hermanos deciden dedicar toda su vida al duelo por la muerte de su amada y, convirtiéndose en hermitaños, se instalan cada uno de ellos en lo alto de un monte de la región. Cada uno de ellos encendió una hoguera en lo alto de su monte y las hogueras iluminaron la noche durante años consumiéndose muy lentamente.
La hoguera de Loup, alimentada por la melancolía y el persistente recuerdo de su amada fue la última en consumirse completamente. Desde ese día el monte pasó a ser conocido como el Pic Saint-Loup.
Jacques Rivette decide llevar el rodaje y hacer transcurrir su película a los pies de ese monte no por casualidad, sino porque la historía relatada en la película es la historia, plagada de melancolia, de una princesa atrapada en el duelo en el que ha sumido su vida desde la muerte de su amado quince años atrás.
El título español no solo es en exceso comercial sino que resulta engañoso puesto que el tema del film no es una visión nostálgica hacia una forma de vida, la del circo ambulante de provincias, en vias de extinción sino como la melancolía y el peso de un secreto puede transformar la vida en un duelo permanente del que uno debe ser rescatado.

RIVETTE Y LA MELANCOLÍA.
La melancolía proveniente de un secreto guardado es el tema habitual de la práctica totalidad del cine de Rivette quién acostumbra a emplear la totalidad del metraje y puesta en escena para resaltar, de forma compleja, la existencia de dicho secreto. Secreto que, en ocasiones, no será desvelado siendo así el proceso de busqueda del mísmo en el tiempo y el placer que esta búsqueda provoca en el espectador el principal motor de sus realizaciones.
En esta ocasión su particular forma de rodaje, muy próxima a la representación teatral, en la que muestra una vez mas su maestria en la puesta en escena y en la que los largos planos fijos, juegos de iluminación  e improvisaciones en las que los actores rompen con la tradicional narración cinematográfica para dirigirse directamente a la cámara, ya no se pone tanto al servicio de dilatar la búsqueda de los motivos que mantienen a la protagonista prisionera de un duelo que dura ya quince años y del que es incapaz de liberarse por si sola. En esta ocasión el director francés pone todo su estilo, al que permanece fiel, al servicio de una rápida búsqueda de la solución. Una rápida catarsis que libere a la princesa.

TESTAMENTO CINEMATOGRÁFICO.
Tras el visionado de este último trabajo de Rivette uno tiene la sensación de que habría que enfatizar la palabra último puesto que este último trabajo tiene, por varios motivos, el sabor de un testamento cinematográfico.
Jacques Rivette, cineasta de 83 años y de delicado estado de salud, vuelve, en esta película, cerca del escenario en el que rodara en 1991 La Bella Mentirosa y lo hace contando con Jane Birkin, con quién ya trabajara en aquella película, y con Sergio Castellitto, con el que también trabajó en Vete a Saber en el 2001, ambos confesos admiradores del director galo. Y vuelve para mostrarnos a una protagonista que, según las palabras de su propio padre, está muerta para el circo. Tenemos, pues, un personaje muerto que se mueve en un espectáculo moribundo basado en el absurdo número de unos payasos sin gracia que actuan frente a un escaso público que bien podría estar compuesto de maniquies o muñecos de cera. Un escenario el de la película en el que lo real y lo fantasmagórico se entremezclan y en el que todo augura una despedida, incluso la escasa duración de la película para lo que este director nos tiene acostumbrados o ese estupendo comienzo en el que se homenajea al primigenio cine mudo.
Confio en equivocarme y que Rivette, al igual que hiciera Bergman, todavía nos brinde alguna que otra película testamentaria más.

Para ver el trailer pinchad aquí.

domingo, 10 de abril de 2011

Mucho Ruido y Pocas Nueces. Edición Blu-Ray.


El pasado 6 de Abril la Fox puso a la venta la edición en Blu-Ray de Mucho Ruido y Pocas Nueces, una de las mejores películas de Kenneth Branagh junto a Morir Todavía y Enrique V.
La edición ha salido a la venta al inmejorable precio de 8,95 € y se presenta con un documental sobre el rodaje de la misma.
La mayor sorpresa la encontramos en el apartado del audio, ya que lo que en la carátula viene reseñado como audio castellano en realidad no es tal, sino que se trata de español latino, siendo inexistente el doblaje al castellano. Esto no supone ningún problema a los que, como yo, preferimos ver las películas en su idioma original, pero considero que, por respeto a los consumidores, es esta una circunstancia que debería ser avisada, se trate de un error en la edición o no, al comprador.

sábado, 9 de abril de 2011

Adiós a otro de los grandes. Fallece Sidney Lumet.


Hoy ha fallecido otro de los grandes clásicos del cine norteamericano y uno de mis directores favoritos: Sidney Lumet.
Especializado en cine negro, deja tras él títulos imprescindibles como 12 Hombres sin piedad, Sérpico y, más recientemente, una obra maestra titulada Antes que el Diablo sepa que has muerto.
Adiós, maestro, descansa en paz.

martes, 5 de abril de 2011

Primer trailer completo de Juego de Tronos. Esto promete.



Ya podemos disfrutar con el primer trailer completo de Juego de Tronos, la nueva y ambiciosa serie producida por HBO basada en la saga de novelas de George R. R. Martin y que ya ha sido descrita en algunos foros como "Los Soprano medievales".
La serie se estrena en Estados Unidos el próximo 17 de Abril, de manera que no tendremos que esperar demasiado para comprobar si, por fín, tenemos una serie que llene el inmenso vacio que dejaron las desapariciones de Los Soprano y The Wire.
Tras este espectacular trailer ardo ya en deseos de ver el primer capítulo.

Aviso: Para ver los subtítulos en el trailer pulsad el botón CC.

martes, 29 de marzo de 2011

Todo lo que tú Quieras. Un corto largo.

Todo lo que tú quieras es la última película de Achero Mañas tras ocho años de silencio en la que asistimos al relato de cómo Leo, un abogado conservador volcado en su trabajo, se ve obligado a afrontar el cuidado de su hija de seis años tras la repentina pérdida de su mujer.
Ante semejante argumento uno esperaría encontrarse ante la típica película lacrimógena de sobremesa de Domingo ¿o quizá debería decir ante la típica película lacrimógena de sobremesa de Domingo en Antena 3?...Lo cierto es que no importa; aplicar esta etiqueta a Todo lo que tu quieras resultaría de lo más equivocado.
El último trabajo del siempre interesante director español es una propuesta que parte de una idea original y arriesgada.
Si bien es cierto que, al final, nos encontramos ante el retrato del proceso por el cual el personaje va madurando para convertirse en una mejor persona -tema tantas y tantas veces llevado a la gran pantalla- Achero Mañas nos invita a observar dicho retrato a través de un prisma diferente desde el momento que el director decide reflejar el proceso de transformación psicológica al que se ve sometido el protagonista en forma de transformación física cuando éste decide travestirse para adoptar el rol de su esposa fallecida. Decisión que en manos de otro director podría haber acabado por resultar patéticamente cómica, ridícula me atrevería a decir, y que, por el contrario, el señor Mañas nos presenta de manera que parece la más natural. En ese aspecto la película resulta ejemplar.
Lamentablemente la película también resulta ejemplar en otros aspectos. Y digo esto porque, desgraciadamente, este trabajo es el ejemplo perfecto de que una película requiere algo más que una buena idea o un planteamiento interesante.
Toda película, a no ser que no aspire a ser algo más que un ligero esbozo, requiere de un guión bien desarrollado, bien trabajado y madurado. Un guión que nos permita comprender las motivaciones de sus personajes y sentir lo que estos sienten. En este aspecto el guión de Todo lo que tú quieras no puede decirse que resulte ejemplar.
En esta película no acabamos de entender la motivación de Leo, un personaje que se libera con demasiada facilidad de sus prejuicios para tomar tan drástica decisión y tampoco acabamos de sentir el sufrimiento de la niña por la pérdida de la figura materna, cosa que ayudaría en gran medida a comprender la motivación del personaje del padre. Tampoco se decide a profundizar en abordar una situación de lo más actual y que no es otra que el progresivo intercambio de papeles entre hombre y mujer en  la familia y en la sociedad. El guión, escrito por el propio Mañas, carece de la profundidad y madurez necesarias para contar con estos elementos y, sin embargo, no faltan en él situaciones tan tópicas como son la paliza propinada por el consabido grupo de jóvenes homófobos, los suegros ultraconservadores con asistenta sudamericana incluida y el avejentado transformista amargado por la edad y el desprecio de su hijo.
En resumen, y como consideración final, diria que Todo lo que tu quieras es una película con una propuesta interesante, que se ve con agrado, pero que, a causa de un guión al que no se le ha permitido desarrollarse en profundidad, quizá habría funcionado mejor en formato de cortometraje.

Para ver el trailer pinchad aquí.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Adiós a uno de los grandes mitos del cine.


- Y,...¿a qué puede aspirar una gata sobre un tejado de zinc caliente?
- Supongo que a aguantar sobre él tanto como le sea posible.

...y eso fué lo que hizo Liz Taylor,...aguantar. Aguantó durante años sobre ese tejado de zinc caliente en el que se había convertido su vida a causa de la larga enfermedad que, finalmente, ha teminado por llevársela.
Con Elizabeth Taylor muere una de las grandes estrellas de Hollywood, del Hollywood de los grandes estudios. Pero tras su muerte, y como ocurre con todas las estrellas, su luz no se apagará. Nos seguirá llegando todavía gracias a inolvidables interpretaciones que deja tras de sí.
Hasta siempre, Liz.

domingo, 20 de marzo de 2011

Downton Abbey. Apuntando a obra maestra.



Creo haber comentado ya en alguna otra ocasión que, de un tiempo a esta parte, el mejor cine se nos sirve en formato de serie televisiva.
Estos comentarios venían generalmente referidos a la gran calidad de series que nos llegan de Estados Unidos y, por lo general, de la mano de HBO. Series que superan abrumadoramente en calidad a la mayoría de producciones Hollywoodienses.
Escribo hoy estas líneas ante la reciente llegada a nuestros hogares de una serie de gran calidad nacida, en esta ocasión, en la pérfida alvión. Se trata de Downton Abbey.
Downton Abbey arranca en 1912 con el anuncio de un acontecimiento histórico que, además de conmocionar a todo el mundo, tiene unas consecuencias particularmente trágicas para la forma de vida de una familia perteneciente a la aristocracia británica. Este suceso y sus consecuencias son el punto de partida de un hilo argumental que nos permitirá acercarnos a múltiples tramas que nos van mostrando la vida en dos mundos diametralmente opuestos pero que, sin embargo, dependen para su supervivencia el uno del otro: el mundo de la aristocracia y el mundo de sus sirvientes.
Downton Abbey es un inmenso fresco por el que se mueven, al menos en sus dos primeros capítulos, cerca de una veintena de personajes; personajes que, gracias a unos fantásticos guiones, conocemos ya perfectamente en apenas veinte minutos. Un estupendo retrato, maravillosamente ambientado e interpretado, de una época y una forma de vida que, a pesar de su naturaleza clásica, se nos plasma con una narrativa muy moderna.
Dowton Abbey es, en suma, una serie que, recogiendo el testigo de la popular Arriba y Abajo de los años setenta (serie a la que, para mi, ya ha superado en calidad solo en los dos capítulos que llevo vistos) apunta maneras de obra maestra y se va a convertir, a buen seguro, en una de las series del año.

La Chica del Tren. ¿Circunstancias y consecuencias?


Han tenido que pasar tres años desde la estupenda Los Testigos para que podamos ver una nueva película de André Techiné.
En esta ocasión el cineasta francés rueda su propio guión. Un guión que escribe basándose en la obra teatral RER de Jean-Marie Besset que, a su vez, está basada en un suceso real que conmocionó a la sociedad francesa en 2004.
El suceso no es otro que la denuncia, por parte de una joven de 23 años, de una falsa agresión de carácter antisemita perpetrada por un grupo de africanos en un tren de cercanías. Una denuncia que, tanto los medios de comunicación como la clase política, se apresuraron a creer y magnificar, que movilizó a toda la policía francesa y que puso en entredicho el modelo francés de sociedad multicultural.
Techiné organiza su película a modo de díptico, dividiéndola en dos capítulos a los que, nada sutilmente, titula respectivamente Las Circunstancias y Las Consecuencias. No hay, pues, sorpresas con respecto a lo que vamos a encontrar en el contenido de los mismos.
La intención del realizador al escribir y rodar ésta su vigésima primera película no es, como muestran ambos títulos, juzgar a la joven sino más bien mostrar las circunstancias que la llevan a mentir y las consecuencias de esa mentira.
De esta manera el realizador francés tomará nuestra mano y, uniéndola a la de la joven protagonista, nos permitirá acompañarla en sus  largos paseos sobre patines y en sus constantes idas y venidas a bordo del tren de cercanías en busca de un empleo.
En ese escenario, acompañados de una banda sonora que alterna la música que la protagonista escucha a través de sus auriculares con el incesante ruido que causa en paso de los trenes a toda velocidad (imagen empleada por el director a modo de metáfora acerca de la vertiginosa velocidad con la que el tiempo transcurre), seremos testigos de la vida de la joven. Conoceremos su relación con la madre, una fria y contenida Catherine Deneuve, con la que comparte casa y asistiremos a su progresivo enamoramiento de un extraño joven, deportista de élite de un deporte minoritario y aficionado, como ella, a patinar.
La película está muy bien rodada, con sutileza y oficio, pero encontramos en ella que también la sutileza se convierte en su mayor defecto. Hablo, en este caso, de la sutileza en el tratamiento de los personajes.
Techiné pone tanto ahinco en no juzgar, despliega tanta energía en evitar dirigir nuestra opinión acerca de su protagonista, que acabamos por no comprender el motivo que la empuja a mentir de la forma en que lo hace. Yo, al menos, no he sido capaz de hacerlo.
Hablando de sutileza se hace obligatorio hablar también del otro aspecto de la película que queda relegado a meros apuntes: La crítica a unos médios de comunicación que, hambrientos que grandes titulares, muestran gran predisposición a creer, dar eco y acrecentar en la medida de lo posible una historia tan endeble, una mentira tan evidente, que ni un niño había sido capaz de tragársela, así como las graves consecuencias que tiene una mentira así sobre la confianza del ciudadano en la estabilidad de una sociedad multicultural. Aspectos estos que quedan relegados a breves comentarios en conversaciones mantenidas en el hogar del abogado judío.
La Chica del Tren, última película de André Techiné hasta la fecha (actualmente se haya inmerso en plena post-producción de Impardonnables, su próximo trabajo) es, pues, una propuesta interesante a nivel formal aunque perjudicada por un endeble guión en el que un ineficaz tratamiento de los personajes así como un prácticamente inexistente desarrollo de las tramas secundarias hacen que nos quedemos con la sensación de que lo que podría haber sido resulta más interesante que lo que acabamos de ver.

Para ver el trailer, pinchad aquí.

jueves, 17 de febrero de 2011

En el punto de mira (II).

Sony Pictures acaba de hacer oficial el lanzamiento, para el próximo 19 de Abril de éste año, de la edición especial en Blu-Ray de una de las mejores películas de todos los tiempos: Taxi Driver.
Será una edición de lujo con postales exclusivas y cargadita de material extra entre el que se encontrará, por fin, el audiocomentario que incluia la edición para laserdisc de Criterion.
Conviene comenzar a ahorrar porque ésto, yo, no me lo pierdo.

martes, 15 de febrero de 2011

Alex de la Iglesia. Genio y figura.


Desde que Alex de la Iglesia hiciera público su deseo de abandonar su cargo de presidente de la Academia Española del Cine surgieron multitud de interrogantes.
¿Reconsiderará su decisión?¿Le permitirán intervenir en la ceremonia de entrega de los premios Goya? y, de intervenir,¿hará referencia en su discurso a los motivos por los que ha optado por tomar tan drástica decisión o se limitará al típico y anodino discurso dedicado a ensalzar las excelencias del cine patrio?
El pasado Domingo dia 13 de Febrero se celebró la Vigésimoquinta Gala de los Goya. La gala con más morbo desde que, hace veinticinco años, una docena de amantes del cine la crearan. Y, como corresponde en un país lleno de morbosos como es el nuestro, el programa más visto en la noche del Domingo.
Todas las incógnitas fueron despejadas. Alex de la Iglesia, en el momento más esperado de la noche, habló. Lo hizo todavía como presidente y, lo más importante, lo hizo como la persona inteligente y coherente que es.
Sus palabras sirvieron para ratificar su decisión de abandonar el cargo y para recordar a la industria del cine que internet es una realidad del presente y que el futuro del cine pasa por reconocerlo y por comprender que si el público, la verdadera razón por la que se ruedan películas, ha decidido que prefiere disfrutar del trabajo de los cineastas desde la pantalla de plasma de su salón, desde su Ipod o desde el monitor de su ordenador entonces la industria deberá adaptarse a la nueva situación y ofrecer una solución creativa e innovadora. Solución que pasa necesariamente por la colaboración entre políticos, autores y público y que, desde luego, no puede reducirse a actuar judicialmente contra las páginas Web y servidores.
Aquí queda el discurso. Un discurso coherente con las ideas del que lo expresa. El discurso inteligentemente cargado de sinceridad e ironía del, posiblemente, mejor presidente que la Academia Española de las Artes Cinematográficas haya tenido nunca. El discurso de un personaje que ha visto el futuro pero al que no se le ha permitido acudir a su encuentro.

martes, 8 de febrero de 2011

Elisa K. (In)voluntarios olvidos.

Durante mucho tiempo, incluso diría que hoy todavía, la palabra español es una palabra que ha adquirido carácter de adjetivo calificativo, de manera que, al escribirla a la derecha de la palabra cine la expresión cine español adquiría tintes de género cinematográfico. Un género que, para colmo, ha ido quedando asociado a la imagen del señor bajito que persigue suecas, a la de la señora que, a las primeras de cambio, se saca una teta y a ese fenómeno vergonzoso y fraticida que fue la Guerra Civil Española.
Yo, por mi parte, no veo cine español porque no creo en su existencia, de la misma manera que no creo que existan el cine americano, cine francés, el cine italiano,...y paro aquí porque, de no hacerlo, la lista sería interminable.
Directores españoles como Víctor Erice, Luis Miñarro, Jose Luis Guerín, Jaime RosalesDaniel Monzón, Albert Serra, Isaki Lacuesta, Mar Coll, Luis BuñuelLuis García Berlanga se han ido encargando de darme la razón y han ido demostrando, a través de sus trabajos, que el cine español no existe. Que en España, al igual que en el resto del planeta, lo que se hace es cine. Unas veces cine de autor, otras cine de género. Unas veces se hace mejor y otras peor, pero lo que se hace es cine.
Por eso yo no veo cine español. Solo veo cine y, sobre todo en el caso del rodado en España, procuro hacerlo sin prejuicios.
Elisa K es un trabajo de esos que le permiten al cine rodado en nuestro país sacudirse de encima el estigma del Landismo y que nos recuerda que los cineastas españoles son capaces de acometer empresas que nada tienen que ver ni con la guerra civil ni con el humor escatológico con el que, nosotros mismos, tendemos a identificar nuestro cine.
Elisa K es un trabajo osado. Un original y breve díptico rodado por la dupla de directores constituida por Jordi Cadena y Judith Colell.
La película, que cuenta con un magistral empleo de la elipsis, esta estructurada en dos partes claramente diferenciadas rodadas en diferentes estilos, cada una de ellas, por cada uno de los directores.
Durante la primera parte, dotada de una cuidadísima puesta en escena y una espectacular fotografía en blanco y negro, rodada por Jordi Cadena, conoceremos a Elisa a sus 11 años. Guiados en todo momento por un anónimo y omnipresente narrador que acentúa el origen literario del relato y que, en ocasiones, llega a anticiparse a la acción, asistiremos a la idílica jornada que, una vez cada quince días desde la separación de sus padres, disfruta Elisa. En esta ocasión un suceso terrible tendrá lugar a lo largo de esa jornada. Un suceso que Elisa enterrará de forma (in)voluntaria en lo más profundo de su mente.
Tras una elipsis en la que transcurren catorce años retornamos, de la mano de Judith Colell en esta ocasión, ya en color, a la vida de Elisa y la contemplamos en su placentera existencia viviendo en el extranjero y compartiendo piso con una amiga. De repente y sin saber muy bien ni como ni porqué...Elisa recordará.
El marcado carácter descriptivo presente en la primera parte de la película, que venía reforzado por la voz en off, desaparece por completo en esta segunda parte del relato para dar paso a una narración marcada por la intensidad. Una intensidad que se refleja en la larga secuencia de la crisis histérica que sufre la protagonista (todo un recital interpretativo de Aina Clotet) y en la que acabará por vomitar, literal y metafóricamente, todo lo que llevaba ocultando/ocultándose durante tanto tiempo.
Lo que le sucede a Elisa a sus 11 años es una triste realidad que podemos encontrar todos los días en los periódicos y a la que los directores de esta arriesgada película consiguen dar un tratamiento completamente alejado del edulcoramiento melodramático con el que estos temas tienden a ser abordados. Es por esto que el tremendo suceso tiene lugar fuera de campo, en unas circunstancias difíciles de creer (quizá uno de los pocos peros que pueden ponerse al film), e incluso podríamos llegar a pensar, de no ser por que nos acaba de ser anunciado por la profética voz en off, que no ha tenido lugar.
Elisa K es una película que, desde una perspectiva asombrosa y arriesgada, nos muestra los mecanismos por los que una mente es capaz de llegar a enterrar en lo mas profundo un hecho traumático y como éste, como una bomba de espoleta retardada, acaba por hacer explosión, largo tiempo después, dinamitando la existencia de la víctima y convirtiéndola en víctima por segunda vez.
Pero la película no es solo eso. En sus minutos finales, en una secuencia clave, estupendamente filmada, también nos hablará de la cegera y el olvido voluntario de algunos padres incapaces de actuar con valentía y de los hijos que piden cuentas a sus padres por ese motivo.
Y todo esto en 72 minutos.
Hay que verla.

Para ver el trailer pinchad aquí.

domingo, 6 de febrero de 2011

El último tango se baila con la muerte. Fallece Maria Schneider.

El pasado día 3 de Febrero nos dijo adiós María Schneider, inolvidable protagonista de El Último Tango en París.
La que fuera capaz de hacer que los españoles abandonasen la comodidad de sus casas y se aventuraran a viajar mas allá de la frontera solo por ver una película ha bailado, pues, su último tango con la pareja de baile más ingrata que uno pueda encontrarse: la muerte.
Este es el adiós a uno de nuestros mayores mitos eróticos.
Descanse en paz.

lunes, 31 de enero de 2011

The Green Hornet. Ni rastro de Gondry.

The Green Hornet (El Avispón Verde) es un personaje creado durante los años 30 en Estados Unidos por George W. Trendle y Fran Stryker para un serial radiofónico.
El serial narraba las aventuras de El Avispón Verde, Britt Reid, y su inseparable Kato en su lucha contra el crimen.
Britt Reid (multimillonario propietario del periódico The Sentinel y sobrino-nieto de John ReidEl Llanero Solitario) y Kato se hacen pasar por criminales a fin de poder infiltrarse en las redes de delincuencia de la ciudad para luego acabar con ellas con ayuda de sus grandes habilidades en la lucha cuerpo a cuerpo y asistidos por el Black Beauty, un coche prácticamente indestructible dotado de todo tipo de armamento y adelanto tecnológico.  
El creciente éxito de este serial radiofónico propició que The Green Hornet también viera la luz en otros formatos: el de los Comics y el de la Televisión, además de llegar a convertirse en largometraje cinematográfico en 1940.
Poco a poco, el aventurero enmascarado iria cayendo en el olvido hasta que, hacia finales de la década de los 60 y aprovechando el éxito de otra serie de televisión protagonizada por Batman (personaje con el que The Green Hornet guarda gran similitud), la 20Th Century Fox lo resucita nuevamente para el formato televisivo contando para ello con Bruce Lee en el papel de Kato. La serie, compuesta por 26 capítulos de 30 minutos de duración cada uno, se mantendría un año en antena cosechando un notable éxito. Esto propició el que los mismos estudios, años después, en 1974, accedieran a trasladarla al cine recuperando a la misma pareja protagonista.
Desde entonces, la realización de una nueva adaptación cinematográfica de las aventuras de The Green Hornet es un proyecto que se ha ido tomando y abandonando en multitud de ocasiones.
Durante la década de los 90 se llegó a anunciar que George Clooney y Jason Scott Lee encarnarian a los personajes principales. El proyecto nunca llego a ver la luz y hacia finales de esa misma década Michel Gondry, director de videos musicales, comenzaría a trabajar en un guión basado en el serial radiofónico.
Ni el guión de Gondry ni el que posteriormente, ya en 2002, escribiera John Fusco conseguirian nada mejor que quedar olvidados en el cajón de algún productor.
Llegamos al 2004 y Kevin Smith se halla trabajando en la confección de un guión para la nueva adaptación de The Green Hornet que tiene prevista estrenarse al año siguiente protagonizada por Jake Gyllenhaal y Jet Li.
Todo el mundo sabe de la lamentable y famosa falta de formalidad de Smith, de manera que no es de sorprender que, dos años después y tras un largo periodo de inactividad, éste acabara anunciando su desvinculación del proyecto.
El 4 de Junio de 2008 Sony Pictures anuncia que se hace cargo del proyecto a trevés de su filial, Columbia Pictures. El director sería Stephen Chow (quién también interpretaría el papel de Kato) y la producción, para la que ya se habían comenzado las negociaciones con Nicolas Cage como el villano de turno y Cameron Diaz como el objeto del deseo del protagonista, debería comenzar en 2009.
A finales de ese mismo año Chow abandona el proyecto, alegando diferencias creativas, y es sustituido por Michel Gondry al tiempo que Nicolas Cage hace lo propio y es sustituido por Christoph Waltz en el papel del villano. Se contrata al actor y cantante taiwanés Jay Chou para el papel de Kato y el cómico Seth Rogen se hace cargo tanto de reescribir el guión como de interpretar al protagonista.
Este año 2011 ha visto, por lo tanto, la luz un proyecto que comenzó en 2004 con un guión de Kevin Smith. Un proyecto que ha pasado, a lo largo de estos siete años, por las manos de diferentes guionistas, diferentes estudios y diferentes directores. Un proyecto que, como era de preveer, ha terminado por perder todo atisbo de autoria.
Nunca sabremos como habría sido un Green Hornet con el humor, la provocación y el cinismo de los que Smith acostumbra a dotar a sus guiones de la misma manera que nunca sabremos como hubiera sido un Green Hornet dirigido por un Michel Gondry que no se hubiera plegado a las exigencias y convenciones de las superproducciones americanas.
Quizá por un afán de notoriedad o quizá, simplemente, por la necesidad de comer lo cierto es que, salvo en algún momento durante los primeros compases de la película, Gondry no es Gondry. Y se nota. Se echa de menos la fantasía y el universo visual que nos atrapara en la genial La Ciencia del Sueño y en esa obra maestra titulada Olvídate de Mí y, sobre todo, se echa de menos la presencia de un buen guión.
El guión de Seth Rogen, cómico de trés al cuarto, es un guión plagado de chistes sin gracia. Un guión que desarrolla un personaje, el suyo, convirtiéndolo en un tipo cargante que acaba por resultarnos odioso; que desaprovecha la presencia de Cámeron Diaz convirtiéndola en un personaje perfectamente prescindible y que rebaja al villano interpretado por Christoph Waltz a la categoría de ridícula parodia del personaje que interpretara en Malditos Bastardos. Un guión que prolonga la confrontación final hasta el punto de hacerla insoportablemente aburrida.
The Green Hornet es una película que, tras una primera media hora prometedora, se convierte en una gran decepción con forma de cine palomitero facilmente prescindible.
Un trabajo que espero que Gondry haya cobrado muy bien, porque ha vendido su alma con él.


Para ver el trailer, pinchad aquí.