martes, 29 de marzo de 2011

Todo lo que tú Quieras. Un corto largo.

Todo lo que tú quieras es la última película de Achero Mañas tras ocho años de silencio en la que asistimos al relato de cómo Leo, un abogado conservador volcado en su trabajo, se ve obligado a afrontar el cuidado de su hija de seis años tras la repentina pérdida de su mujer.
Ante semejante argumento uno esperaría encontrarse ante la típica película lacrimógena de sobremesa de Domingo ¿o quizá debería decir ante la típica película lacrimógena de sobremesa de Domingo en Antena 3?...Lo cierto es que no importa; aplicar esta etiqueta a Todo lo que tu quieras resultaría de lo más equivocado.
El último trabajo del siempre interesante director español es una propuesta que parte de una idea original y arriesgada.
Si bien es cierto que, al final, nos encontramos ante el retrato del proceso por el cual el personaje va madurando para convertirse en una mejor persona -tema tantas y tantas veces llevado a la gran pantalla- Achero Mañas nos invita a observar dicho retrato a través de un prisma diferente desde el momento que el director decide reflejar el proceso de transformación psicológica al que se ve sometido el protagonista en forma de transformación física cuando éste decide travestirse para adoptar el rol de su esposa fallecida. Decisión que en manos de otro director podría haber acabado por resultar patéticamente cómica, ridícula me atrevería a decir, y que, por el contrario, el señor Mañas nos presenta de manera que parece la más natural. En ese aspecto la película resulta ejemplar.
Lamentablemente la película también resulta ejemplar en otros aspectos. Y digo esto porque, desgraciadamente, este trabajo es el ejemplo perfecto de que una película requiere algo más que una buena idea o un planteamiento interesante.
Toda película, a no ser que no aspire a ser algo más que un ligero esbozo, requiere de un guión bien desarrollado, bien trabajado y madurado. Un guión que nos permita comprender las motivaciones de sus personajes y sentir lo que estos sienten. En este aspecto el guión de Todo lo que tú quieras no puede decirse que resulte ejemplar.
En esta película no acabamos de entender la motivación de Leo, un personaje que se libera con demasiada facilidad de sus prejuicios para tomar tan drástica decisión y tampoco acabamos de sentir el sufrimiento de la niña por la pérdida de la figura materna, cosa que ayudaría en gran medida a comprender la motivación del personaje del padre. Tampoco se decide a profundizar en abordar una situación de lo más actual y que no es otra que el progresivo intercambio de papeles entre hombre y mujer en  la familia y en la sociedad. El guión, escrito por el propio Mañas, carece de la profundidad y madurez necesarias para contar con estos elementos y, sin embargo, no faltan en él situaciones tan tópicas como son la paliza propinada por el consabido grupo de jóvenes homófobos, los suegros ultraconservadores con asistenta sudamericana incluida y el avejentado transformista amargado por la edad y el desprecio de su hijo.
En resumen, y como consideración final, diria que Todo lo que tu quieras es una película con una propuesta interesante, que se ve con agrado, pero que, a causa de un guión al que no se le ha permitido desarrollarse en profundidad, quizá habría funcionado mejor en formato de cortometraje.

Para ver el trailer pinchad aquí.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Adiós a uno de los grandes mitos del cine.


- Y,...¿a qué puede aspirar una gata sobre un tejado de zinc caliente?
- Supongo que a aguantar sobre él tanto como le sea posible.

...y eso fué lo que hizo Liz Taylor,...aguantar. Aguantó durante años sobre ese tejado de zinc caliente en el que se había convertido su vida a causa de la larga enfermedad que, finalmente, ha teminado por llevársela.
Con Elizabeth Taylor muere una de las grandes estrellas de Hollywood, del Hollywood de los grandes estudios. Pero tras su muerte, y como ocurre con todas las estrellas, su luz no se apagará. Nos seguirá llegando todavía gracias a inolvidables interpretaciones que deja tras de sí.
Hasta siempre, Liz.

domingo, 20 de marzo de 2011

Downton Abbey. Apuntando a obra maestra.



Creo haber comentado ya en alguna otra ocasión que, de un tiempo a esta parte, el mejor cine se nos sirve en formato de serie televisiva.
Estos comentarios venían generalmente referidos a la gran calidad de series que nos llegan de Estados Unidos y, por lo general, de la mano de HBO. Series que superan abrumadoramente en calidad a la mayoría de producciones Hollywoodienses.
Escribo hoy estas líneas ante la reciente llegada a nuestros hogares de una serie de gran calidad nacida, en esta ocasión, en la pérfida alvión. Se trata de Downton Abbey.
Downton Abbey arranca en 1912 con el anuncio de un acontecimiento histórico que, además de conmocionar a todo el mundo, tiene unas consecuencias particularmente trágicas para la forma de vida de una familia perteneciente a la aristocracia británica. Este suceso y sus consecuencias son el punto de partida de un hilo argumental que nos permitirá acercarnos a múltiples tramas que nos van mostrando la vida en dos mundos diametralmente opuestos pero que, sin embargo, dependen para su supervivencia el uno del otro: el mundo de la aristocracia y el mundo de sus sirvientes.
Downton Abbey es un inmenso fresco por el que se mueven, al menos en sus dos primeros capítulos, cerca de una veintena de personajes; personajes que, gracias a unos fantásticos guiones, conocemos ya perfectamente en apenas veinte minutos. Un estupendo retrato, maravillosamente ambientado e interpretado, de una época y una forma de vida que, a pesar de su naturaleza clásica, se nos plasma con una narrativa muy moderna.
Dowton Abbey es, en suma, una serie que, recogiendo el testigo de la popular Arriba y Abajo de los años setenta (serie a la que, para mi, ya ha superado en calidad solo en los dos capítulos que llevo vistos) apunta maneras de obra maestra y se va a convertir, a buen seguro, en una de las series del año.

La Chica del Tren. ¿Circunstancias y consecuencias?


Han tenido que pasar tres años desde la estupenda Los Testigos para que podamos ver una nueva película de André Techiné.
En esta ocasión el cineasta francés rueda su propio guión. Un guión que escribe basándose en la obra teatral RER de Jean-Marie Besset que, a su vez, está basada en un suceso real que conmocionó a la sociedad francesa en 2004.
El suceso no es otro que la denuncia, por parte de una joven de 23 años, de una falsa agresión de carácter antisemita perpetrada por un grupo de africanos en un tren de cercanías. Una denuncia que, tanto los medios de comunicación como la clase política, se apresuraron a creer y magnificar, que movilizó a toda la policía francesa y que puso en entredicho el modelo francés de sociedad multicultural.
Techiné organiza su película a modo de díptico, dividiéndola en dos capítulos a los que, nada sutilmente, titula respectivamente Las Circunstancias y Las Consecuencias. No hay, pues, sorpresas con respecto a lo que vamos a encontrar en el contenido de los mismos.
La intención del realizador al escribir y rodar ésta su vigésima primera película no es, como muestran ambos títulos, juzgar a la joven sino más bien mostrar las circunstancias que la llevan a mentir y las consecuencias de esa mentira.
De esta manera el realizador francés tomará nuestra mano y, uniéndola a la de la joven protagonista, nos permitirá acompañarla en sus  largos paseos sobre patines y en sus constantes idas y venidas a bordo del tren de cercanías en busca de un empleo.
En ese escenario, acompañados de una banda sonora que alterna la música que la protagonista escucha a través de sus auriculares con el incesante ruido que causa en paso de los trenes a toda velocidad (imagen empleada por el director a modo de metáfora acerca de la vertiginosa velocidad con la que el tiempo transcurre), seremos testigos de la vida de la joven. Conoceremos su relación con la madre, una fria y contenida Catherine Deneuve, con la que comparte casa y asistiremos a su progresivo enamoramiento de un extraño joven, deportista de élite de un deporte minoritario y aficionado, como ella, a patinar.
La película está muy bien rodada, con sutileza y oficio, pero encontramos en ella que también la sutileza se convierte en su mayor defecto. Hablo, en este caso, de la sutileza en el tratamiento de los personajes.
Techiné pone tanto ahinco en no juzgar, despliega tanta energía en evitar dirigir nuestra opinión acerca de su protagonista, que acabamos por no comprender el motivo que la empuja a mentir de la forma en que lo hace. Yo, al menos, no he sido capaz de hacerlo.
Hablando de sutileza se hace obligatorio hablar también del otro aspecto de la película que queda relegado a meros apuntes: La crítica a unos médios de comunicación que, hambrientos que grandes titulares, muestran gran predisposición a creer, dar eco y acrecentar en la medida de lo posible una historia tan endeble, una mentira tan evidente, que ni un niño había sido capaz de tragársela, así como las graves consecuencias que tiene una mentira así sobre la confianza del ciudadano en la estabilidad de una sociedad multicultural. Aspectos estos que quedan relegados a breves comentarios en conversaciones mantenidas en el hogar del abogado judío.
La Chica del Tren, última película de André Techiné hasta la fecha (actualmente se haya inmerso en plena post-producción de Impardonnables, su próximo trabajo) es, pues, una propuesta interesante a nivel formal aunque perjudicada por un endeble guión en el que un ineficaz tratamiento de los personajes así como un prácticamente inexistente desarrollo de las tramas secundarias hacen que nos quedemos con la sensación de que lo que podría haber sido resulta más interesante que lo que acabamos de ver.

Para ver el trailer, pinchad aquí.

jueves, 17 de febrero de 2011

En el punto de mira (II).

Sony Pictures acaba de hacer oficial el lanzamiento, para el próximo 19 de Abril de éste año, de la edición especial en Blu-Ray de una de las mejores películas de todos los tiempos: Taxi Driver.
Será una edición de lujo con postales exclusivas y cargadita de material extra entre el que se encontrará, por fin, el audiocomentario que incluia la edición para laserdisc de Criterion.
Conviene comenzar a ahorrar porque ésto, yo, no me lo pierdo.

martes, 15 de febrero de 2011

Alex de la Iglesia. Genio y figura.


Desde que Alex de la Iglesia hiciera público su deseo de abandonar su cargo de presidente de la Academia Española del Cine surgieron multitud de interrogantes.
¿Reconsiderará su decisión?¿Le permitirán intervenir en la ceremonia de entrega de los premios Goya? y, de intervenir,¿hará referencia en su discurso a los motivos por los que ha optado por tomar tan drástica decisión o se limitará al típico y anodino discurso dedicado a ensalzar las excelencias del cine patrio?
El pasado Domingo dia 13 de Febrero se celebró la Vigésimoquinta Gala de los Goya. La gala con más morbo desde que, hace veinticinco años, una docena de amantes del cine la crearan. Y, como corresponde en un país lleno de morbosos como es el nuestro, el programa más visto en la noche del Domingo.
Todas las incógnitas fueron despejadas. Alex de la Iglesia, en el momento más esperado de la noche, habló. Lo hizo todavía como presidente y, lo más importante, lo hizo como la persona inteligente y coherente que es.
Sus palabras sirvieron para ratificar su decisión de abandonar el cargo y para recordar a la industria del cine que internet es una realidad del presente y que el futuro del cine pasa por reconocerlo y por comprender que si el público, la verdadera razón por la que se ruedan películas, ha decidido que prefiere disfrutar del trabajo de los cineastas desde la pantalla de plasma de su salón, desde su Ipod o desde el monitor de su ordenador entonces la industria deberá adaptarse a la nueva situación y ofrecer una solución creativa e innovadora. Solución que pasa necesariamente por la colaboración entre políticos, autores y público y que, desde luego, no puede reducirse a actuar judicialmente contra las páginas Web y servidores.
Aquí queda el discurso. Un discurso coherente con las ideas del que lo expresa. El discurso inteligentemente cargado de sinceridad e ironía del, posiblemente, mejor presidente que la Academia Española de las Artes Cinematográficas haya tenido nunca. El discurso de un personaje que ha visto el futuro pero al que no se le ha permitido acudir a su encuentro.

martes, 8 de febrero de 2011

Elisa K. (In)voluntarios olvidos.

Durante mucho tiempo, incluso diría que hoy todavía, la palabra español es una palabra que ha adquirido carácter de adjetivo calificativo, de manera que, al escribirla a la derecha de la palabra cine la expresión cine español adquiría tintes de género cinematográfico. Un género que, para colmo, ha ido quedando asociado a la imagen del señor bajito que persigue suecas, a la de la señora que, a las primeras de cambio, se saca una teta y a ese fenómeno vergonzoso y fraticida que fue la Guerra Civil Española.
Yo, por mi parte, no veo cine español porque no creo en su existencia, de la misma manera que no creo que existan el cine americano, cine francés, el cine italiano,...y paro aquí porque, de no hacerlo, la lista sería interminable.
Directores españoles como Víctor Erice, Luis Miñarro, Jose Luis Guerín, Jaime Rosales, Daniel Monzón, Albert Serra, Isaki Lacuesta, Mar Coll, Luis Buñuel o Luis García Berlanga se han ido encargando de darme la razón y han ido demostrando, a través de sus trabajos, que el cine español no existe. Que en España, al igual que en el resto del planeta, lo que se hace es cine. Unas veces cine de autor, otras cine de género. Unas veces se hace mejor y otras peor, pero lo que se hace es cine.
Por eso yo no veo cine español. Solo veo cine y, sobre todo en el caso del rodado en España, procuro hacerlo sin prejuicios.
Elisa K es un trabajo de esos que le permiten al cine rodado en nuestro país sacudirse de encima el estigma del Landismo y que nos recuerda que los cineastas españoles son capaces de acometer empresas que nada tienen que ver ni con la guerra civil ni con el humor escatológico con el que, nosotros mismos, tendemos a identificar nuestro cine.
Elisa K es un trabajo osado. Un original y breve díptico rodado por la dupla de directores constituida por Jordi Cadena y Judith Colell.
La película, que cuenta con un magistral empleo de la elipsis, esta estructurada en dos partes claramente diferenciadas rodadas en diferentes estilos, cada una de ellas, por cada uno de los directores.
Durante la primera parte, dotada de una cuidadísima puesta en escena y una espectacular fotografía en blanco y negro, rodada por Jordi Cadena, conoceremos a Elisa a sus 11 años. Guiados en todo momento por un anónimo y omnipresente narrador que acentúa el origen literario del relato y que, en ocasiones, llega a anticiparse a la acción, asistiremos a la idílica jornada que, una vez cada quince días desde la separación de sus padres, disfruta Elisa. En esta ocasión un suceso terrible tendrá lugar a lo largo de esa jornada. Un suceso que Elisa enterrará de forma (in)voluntaria en lo más profundo de su mente.
Tras una elipsis en la que transcurren catorce años retornamos, de la mano de Judith Colell en esta ocasión, ya en color, a la vida de Elisa y la contemplamos en su placentera existencia viviendo en el extranjero y compartiendo piso con una amiga. De repente y sin saber muy bien ni como ni porqué...Elisa recordará.
El marcado carácter descriptivo presente en la primera parte de la película, que venía reforzado por la voz en off, desaparece por completo en esta segunda parte del relato para dar paso a una narración marcada por la intensidad. Una intensidad que se refleja en la larga secuencia de la crisis histérica que sufre la protagonista (todo un recital interpretativo de Aina Clotet) y en la que acabará por vomitar, literal y metafóricamente, todo lo que llevaba ocultando/ocultándose durante tanto tiempo.
Lo que le sucede a Elisa a sus 11 años es una triste realidad que podemos encontrar todos los días en los periódicos y a la que los directores de esta arriesgada película consiguen dar un tratamiento completamente alejado del edulcoramiento melodramático con el que estos temas tienden a ser abordados. Es por esto que el tremendo suceso tiene lugar fuera de campo, en unas circunstancias difíciles de creer (quizá uno de los pocos peros que pueden ponerse al film), e incluso podríamos llegar a pensar, de no ser por que nos acaba de ser anunciado por la profética voz en off, que no ha tenido lugar.
Elisa K es una película que, desde una perspectiva asombrosa y arriesgada, nos muestra los mecanismos por los que una mente es capaz de llegar a enterrar en lo mas profundo un hecho traumático y como éste, como una bomba de espoleta retardada, acaba por hacer explosión, largo tiempo después, dinamitando la existencia de la víctima y convirtiéndola en víctima por segunda vez.
Pero la película no es solo eso. En sus minutos finales, en una secuencia clave, estupendamente filmada, también nos hablará de la cegera y el olvido voluntario de algunos padres incapaces de actuar con valentía y de los hijos que piden cuentas a sus padres por ese motivo.
Y todo esto en 72 minutos.
Hay que verla.

Para ver el trailer pinchad aquí.

domingo, 6 de febrero de 2011

El último tango se baila con la muerte. Fallece Maria Schneider.

El pasado día 3 de Febrero nos dijo adiós María Schneider, inolvidable protagonista de El Último Tango en París.
La que fuera capaz de hacer que los españoles abandonasen la comodidad de sus casas y se aventuraran a viajar mas allá de la frontera solo por ver una película ha bailado, pues, su último tango con la pareja de baile más ingrata que uno pueda encontrarse: la muerte.
Este es el adiós a uno de nuestros mayores mitos eróticos.
Descanse en paz.

lunes, 31 de enero de 2011

The Green Hornet. Ni rastro de Gondry.

The Green Hornet (El Avispón Verde) es un personaje creado durante los años 30 en Estados Unidos por George W. Trendle y Fran Stryker para un serial radiofónico.
El serial narraba las aventuras de El Avispón Verde, Britt Reid, y su inseparable Kato en su lucha contra el crimen.
Britt Reid (multimillonario propietario del periódico The Sentinel y sobrino-nieto de John Reid, El Llanero Solitario) y Kato se hacen pasar por criminales a fin de poder infiltrarse en las redes de delincuencia de la ciudad para luego acabar con ellas con ayuda de sus grandes habilidades en la lucha cuerpo a cuerpo y asistidos por el Black Beauty, un coche prácticamente indestructible dotado de todo tipo de armamento y adelanto tecnológico.  
El creciente éxito de este serial radiofónico propició que The Green Hornet también viera la luz en otros formatos: el de los Comics y el de la Televisión, además de llegar a convertirse en largometraje cinematográfico en 1940.
Poco a poco, el aventurero enmascarado iria cayendo en el olvido hasta que, hacia finales de la década de los 60 y aprovechando el éxito de otra serie de televisión protagonizada por Batman (personaje con el que The Green Hornet guarda gran similitud), la 20Th Century Fox lo resucita nuevamente para el formato televisivo contando para ello con Bruce Lee en el papel de Kato. La serie, compuesta por 26 capítulos de 30 minutos de duración cada uno, se mantendría un año en antena cosechando un notable éxito. Esto propició el que los mismos estudios, años después, en 1974, accedieran a trasladarla al cine recuperando a la misma pareja protagonista.
Desde entonces, la realización de una nueva adaptación cinematográfica de las aventuras de The Green Hornet es un proyecto que se ha ido tomando y abandonando en multitud de ocasiones.
Durante la década de los 90 se llegó a anunciar que George Clooney y Jason Scott Lee encarnarian a los personajes principales. El proyecto nunca llego a ver la luz y hacia finales de esa misma década Michel Gondry, director de videos musicales, comenzaría a trabajar en un guión basado en el serial radiofónico.
Ni el guión de Gondry ni el que posteriormente, ya en 2002, escribiera John Fusco conseguirian nada mejor que quedar olvidados en el cajón de algún productor.
Llegamos al 2004 y Kevin Smith se halla trabajando en la confección de un guión para la nueva adaptación de The Green Hornet que tiene prevista estrenarse al año siguiente protagonizada por Jake Gyllenhaal y Jet Li.
Todo el mundo sabe de la lamentable y famosa falta de formalidad de Smith, de manera que no es de sorprender que, dos años después y tras un largo periodo de inactividad, éste acabara anunciando su desvinculación del proyecto.
El 4 de Junio de 2008 Sony Pictures anuncia que se hace cargo del proyecto a trevés de su filial, Columbia Pictures. El director sería Stephen Chow (quién también interpretaría el papel de Kato) y la producción, para la que ya se habían comenzado las negociaciones con Nicolas Cage como el villano de turno y Cameron Diaz como el objeto del deseo del protagonista, debería comenzar en 2009.
A finales de ese mismo año Chow abandona el proyecto, alegando diferencias creativas, y es sustituido por Michel Gondry al tiempo que Nicolas Cage hace lo propio y es sustituido por Christoph Waltz en el papel del villano. Se contrata al actor y cantante taiwanés Jay Chou para el papel de Kato y el cómico Seth Rogen se hace cargo tanto de reescribir el guión como de interpretar al protagonista.
Este año 2011 ha visto, por lo tanto, la luz un proyecto que comenzó en 2004 con un guión de Kevin Smith. Un proyecto que ha pasado, a lo largo de estos siete años, por las manos de diferentes guionistas, diferentes estudios y diferentes directores. Un proyecto que, como era de preveer, ha terminado por perder todo atisbo de autoria.
Nunca sabremos como habría sido un Green Hornet con el humor, la provocación y el cinismo de los que Smith acostumbra a dotar a sus guiones de la misma manera que nunca sabremos como hubiera sido un Green Hornet dirigido por un Michel Gondry que no se hubiera plegado a las exigencias y convenciones de las superproducciones americanas.
Quizá por un afán de notoriedad o quizá, simplemente, por la necesidad de comer lo cierto es que, salvo en algún momento durante los primeros compases de la película, Gondry no es Gondry. Y se nota. Se echa de menos la fantasía y el universo visual que nos atrapara en la genial La Ciencia del Sueño y en esa obra maestra titulada Olvídate de Mí y, sobre todo, se echa de menos la presencia de un buen guión.
El guión de Seth Rogen, cómico de trés al cuarto, es un guión plagado de chistes sin gracia. Un guión que desarrolla un personaje, el suyo, convirtiéndolo en un tipo cargante que acaba por resultarnos odioso; que desaprovecha la presencia de Cámeron Diaz convirtiéndola en un personaje perfectamente prescindible y que rebaja al villano interpretado por Christoph Waltz a la categoría de ridícula parodia del personaje que interpretara en Malditos Bastardos. Un guión que prolonga la confrontación final hasta el punto de hacerla insoportablemente aburrida.
The Green Hornet es una película que, tras una primera media hora prometedora, se convierte en una gran decepción con forma de cine palomitero facilmente prescindible.
Un trabajo que espero que Gondry haya cobrado muy bien, porque ha vendido su alma con él.


Para ver el trailer, pinchad aquí.

jueves, 27 de enero de 2011

Adiós Alex, hola Sinde.

Al parecer, finalmente y tras algunas modificaciones, la controvertida Ley Sinde verá la luz. Una ley que no contenta a nadie, ni a los internautas ni a los autores, y que acaba por dejar en manos de los jueces el cierre de páginas web que difundan contenidos que atenten contra la ley de los derechos de autor.
Solo tres días después de conocerse la noticia, la ley ya se ha cobrado su primera víctima. Alex de La Iglesia, actual presidente de la Academia del Cine, anuncia, a través de Twitter y de una carta dirigida al Diario El País, que dejará la presidencia de la Academia al día siguiente de celebrarse la 25 Gala de Entrega de los Premios Goya.
Al parecer, segun las propias palabras del director, su intención cuando comenzó todo el revuelo de la polémica ley siempre fué entrevistarse con internautas y autores a fin de conseguir un consenso entre ambas partes. Así lo tenía hablado con la ministra que da nombre a la ley, así lo habia hecho y ya disponia de propuestas de ambas partes.
Angeles Gonzalez-Sinde, sin embargo, decide de forma unilateral buscar un acuerdo político en lugar del acuerdo social del que había hablado con el cineasta y, tras conseguirlo, presenta las nuevas modificaciones de la ley que finalmente será aprobada.
Alex de La Iglesia, sintiéndose traicionado y en desacuerdo con el planteamiento final de la Ley Sinde toma entonces la decisión de abandonar el cargo, no de manera inmediata sino tras la próxima Gala de los Goya, a fin de no ser acusado de eludir responsabilidades ante el evento. 
Hoy ha saltado la noticia de que  Carlos Cuadros, director del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), ya anda moviendo hilos para apartar a Alex de La Iglesia de la Gala de los Goya a fin de que la ministra "no se sienta incómoda".
Lo cierto es que lo que se oculta tras todo este embrollo es la creación de una ley que pretende acabar con las webs dedicadas a la difusión gratuita de cultura. Webs que, hasta ahora, nos permitian tener acceso a trabajos cinematográficos de paises y directores que nunca verán la luz en las pantallas de nuestras salas de cine ¿alguien recuerda cuando fue la ultima vez que se estrenó en alguna sala de cine de nuestro país una película de Aleksandr Sokurov, Park Chan-Wook, Philippe Garrel, Kim Ki-Duk o Jia Zhangke, por poner algunos ejemplos? 
Pretenden obligarnos a rascarnos el bolsillo para sacar una carísima entrada de cine que nos obligue a ver una película acompañados por las conversaciónes de espectadores faltos de educación, envueltos por el incesante ruido de las palomitas masticadas por toda la sala y mecidos por las pataditas incesantes sobre el respaldo de nuestra butaca en una sala de la que seremos expulsados mientras banda sonora y títulos de crédito finales todavia estén siendo proyectados.
Difusión de la cultura sí, pero solo pasando por caja y en condiciones lamentables.
¿De verdad piensan que esto rescatará al Cine Español?¿Que acudiremos en tropel a ver Que se Mueran los Feos, Spanish Movie, Mentiras y Gordas o La Daga de Rasputín? Cuando no existia Internet tampoco íbamos al cine a ver esas películas.
Los autores harían mejor preocupándose de producir un mejor cine que de ir apoyando leyes que solo van en detrimento de la cultura.
Alex de La Iglesia parece un tipo inteligente y coherente ¿que quiere dejar la presidencia de La Academia? pues que la deje. Que se deje de politiqueos y que se dedique a lo que mejor sabe hacer: Rodar películas. Si me descargo la película y, tras verla, me parece buena quizá vaya al cine a verla. Lo que es seguro es que si, tras descargarla y verla, me parece buena la adquiriré en DVD o Blu-Ray ¿que pasa, que de eso no cobran?

martes, 18 de enero de 2011

Uncle Boonmee Recuerda sus Vidas Pasadas. Una feliz transmutación del lenguaje cinematográfico.

Un prólogo en el que una vaca consigue liberarse de sus ataduras y escapa a la selva hasta que, finalmente, alguien la encuentra y la hace volver al redil. Un epílogo en el que un monje budista abandona durante unas horas no solo los hábitos, sino incluso su propio cuerpo, para gozar de unos momentos de vida en libertad. Y entre ambos,...los últimos dias del tio Boonmee, victima de una insuficiencia renal aguda, que va siendo visitado por fantasmas del pasado y su viaje hacia la cueva donde nació y donde desea acabar sus días.
Todo esto, y mucho más, es lo que encierra Uncle Boonmee Recuerda sus vidas Pasadas, reciente ganadora de la Palma de Oro en el último certamen del Festival de Cannes y  última obra del, para mi hasta ahora desconocido, director Tailandés Apichatpong Weerasethakul; director al que, de aquí en adelante, me referiré con el nombre de Joe, como él mismo solicitó en una entrevista concedida durante el citado festival.
Uncle Boonmee Recuerda sus Vidas Pasadas (UB a partir de ahora) es una película que puede resultar incómoda de ver para el espectador occidental y que, desde luego, resulta dificil de comentar.
Por un lado encontramos en ella una trama central, la de la enfermedad de Boonmee, de narración más convencional, que nos lleva desde la llegada del personaje de Jen, cuñada del enfermo,a casa de éste hasta el lugar en el que el enfermo encontrará finalmente la muerte: la cueva en la que nació. Un lugar cargado de misticismo y en el que resulta fácil reconocer la referencia al útero materno.
Dentro de esta trama central y más convencional,  en la que el ojo occidental todavía puede reconocer, particularmente en los últimos tramos del film, la mirada nostálgica del director hacia una época y unas creencias y tradiciones que comienzan a perderse (o al menos es eso lo que yo veo en las escenas de la ceremonia budista del funeral de Boonmee y el posterior epílogo) nos encontramos con multitud de evocaciones que hacen referencia a teorias panteistas, tradiciones budistas y transmigración de almas  que el espectador, en la mayoría de los casos, deberá abordar siendo consciente de lo peligroso que resulta buscar una interpretación correcta para el que es ignorante de las tradiciones que encierran la historia y la cultura de aquellas regiones.
Llegados a este punto yo recomendaría huir de la infructuosa búsqueda de cualquier tipo de interpretación y dejarse llevar por la belleza y fascinación que destilan todas esas escenas que, aún pudiéndonos parecer impenetrables, no cesan de transmitirnos emociones ¿acaso alguien puede dejar de sentirse emocionado ante ese hermoso cuento inconcluso que encierra la película en el que una princesa que transita por la selva ,mientras conversa con uno de sus porteadores, se mira en las aguas de un lago que le devuelven el reflejo de su rostro convertido en otro increiblemente bello y acaba siendo penetrada por un pez surgido del fondo de las aguas aunque sea una historia que no seamos capaces de engarzar en el resto de la película?
Quizá la historia de la princesa sea un sueño del personaje que hemos visto unos instantes antes tumbado en una hamaca y mirando a las montañas o quizá el pez sea una de las vidas pasadas de Boonmee, que más da.
Lo cierto, y lo mas importante de todo, es que en UB nos encontramos ante una nueva manera de contar historias.
De la misma manera que, a lo largo del relato, van apareciendo fantasmas y otros personajes (la cuñada, el monje) que no pertenecen al lugar en el que se encuentran y que no estan viviendo su verdadera vida, la parte lineal del relato, la narrativamente más convencional, podría ser la que estuviera realmente fuera de lugar en el conjunto de la narración representando así al espectro de un cine que ha transmutado hacia una nueva forma de lenguaje cinematográfico.
Nada me gustaría más, aunque solo fuera por disfrutar viendo como los reaccionarios cinematográficos, con Carlos Boyero a la cabeza, huyen despavoridos de las salas.
Para los amantes de los resumenes diré que Uncle Boonmee Recuerda sus Vidas Pasadas es una fascinante fábula naturalista acerca de la muerte y una mirada nostálgica a la forma en que las tradiciones culturales impregnan nuestras vidas que puede resultar, paradójicamente, tan incómoda de ver como fácil de disfrutar.
Ya ando a la búsqueda de Tropical Malady y Syndromes and A Century, anteriores trabajos de este director, asi como de su cortometraje A Letter to Uncle Boonmee que fuera presentado en el pasado Festival de Sitges y que supongo iniciático para enfrentarse a esta película que nos ha ocupado hoy.


Para ver el trailer, pinchad aquí.

miércoles, 12 de enero de 2011

Primer cumpleaños de mi rincón de cine.


Hoy ha pasado un año desde que, tras la desgraciada experiencia de ver Avatar en el cine, una explosión de mala leche diera paso, cual Big Bang, a la creación de este microuniverso que, en forma de blog, tuve a bien bautizar con el nombre de "El Rincón de Vimoga".
365 días, 136 entradas, un cambio de nombre, cambios en el diseño de la página, 32 comentarios vuestros a las entradas,  y más de 4400 visitas recibidas después,... este rincón sigue adelante. Escribir en él, algo que inicialmente era una actividad ocasional, ha pasado a formar parte de mis quehaceres cotidianos...y sigue siendo un placer.
Espero poder seguir dedicándole tiempo a ver y hablar de cine para que esta entrada, con la que inicio el segundo año de vida de este blog, no sea sino una más de las muchas que publique aquí durante los próximos 364 días que restan antes del siguiente aniversario.
Y gracias, sobre todo, a todos (y todas) los (las) que me seguís (de forma oficial o no). De no saber que estais ahí seguramente esta actividad no me resultaría tan placentera.

martes, 11 de enero de 2011

Shi (Poesia). Aprendiendo a ver.

Los que me conocen bien saben de mi devoción por el cine asiático. Devoción que, estreno tras estreno, está resultando cada vez más y más justificada. Y es que, hay que reconocerlo, en los últimos años las mejores y mas interesantes propuestas provienen de Asia.
En esta ocasión he tenido el placer de disfrutar el visionado de Shi (Poesía), la última realización del surcoreano Lee Changdong, que fue galardonada en la pasada edición del Festival de Cannes con el premio al mejor guión.
Poesía es una película que guarda mucha relación con la magnífica Secret Sunshine, anterior trabajo del director, hasta el punto de poder considerarse como un complemento o extensión de ella. 
En un momento complicado para la sociedad surcoreana, que vive expectante con la inquietud de tener que vigilar de reojo los movimientos de sus belicosos vecinos del norte, Lee Changdong dirige su cámara hacia el ciudadano de a pie y, sin grandes aspavientos, nos muestra como éste afronta la vida cuando ésta presenta su lado mas amargo.
Si en Secret Sunshine asistíamos al proceso por el cual la mujer protagonista, recién enviudada, se aferraba a la religión como tabla de salvación para afrontar el secuestro de su pequeño hijo, en Poesía vemos como su protagonista, nuevamente una mujer, buscará consuelo en un taller de poesía tras descubrir la implicación de su nieto en la violación de una compañera de escuela.
La sola idea de pensar en que se hubiera transformado este guión de caer en manos de cualquier productor de Hollywood me provoca insomnio. Sin duda, de haber sido así, estariamos hablando de un producto sensiblero, no apto para diabéticos, lleno de desgarradoras sobreactuaciones y plagado de primeros planos de los rostros protagonistas a fin de forzar a mostrar sentimientos que no son capaces de sugerir con la interpretación. Todo ello envuelto, como no, en una ñoña banda sonora compuesta de rancias melodías. Afortunadamente Poesía y Lee Changdong se encuentran en las antípodas de todo esto.
Para empezar, Poesía es una película que, sin resultar lenta en exceso, se toma su tiempo y aprovecha perfectamente sus 139 minutos de metraje para construir de forma magistral a su personaje protagonista y para mostrarnos el proceso por el que éste aprende de descubrir la belleza se oculta en los actos mas cotidianos.
La película cuenta con muchas bazas siendo, quizá, la mas importante el impresionante trabajo realizado por su actriz protagonista, la veterana Yun Jeong-Hie, quien, tras 16 años de inactividad, regresa a la gran pantalla para ofrecernos la que será, sin duda, una de las interpretaciones del año. Y es que esta veterana actriz crea un personaje lleno de matices. Un personaje cuya apariencia jovial y desenfadada esconde una angustia y un sufrimiento que se nos descubre a base de gestos y miradas; sin ruidos; sin histrionismos; sin artificios; con una cámara respetuosa que no se acerca más alla del plano medio.
Y asi llegamos a la que es otra gran baza de esta, para mí perfecta, película: cómo está rodada.
Decir que la película está exquisitamente fotografiada resulta redundante tratándose de cine asiático, de manera que no ahondaré en el tema. Resulta más interesante hacer incapié en la manera como Lee Changdong emplea su cámara.
La cámara del director es, como acabo de comentar y ante todo, respetuosa. Con planos generales y medios y dando gran protagonismo a la profundidad de campo la narración huye de todo efectismo y artificio y vence la tentación de convertirse en un melodrama sin alma. Alejándose convenientemente es capaz de integrar momentos de gran dramatismo con situaciones cotidianas y hacerlo de manera sutil (ejemplar, en este aspecto, la escena en la que, en un plano general que va siguiendo a Mija en su paseo a la salida del hospital, vemos, en un segundo plano, la desesperación de una mujer que acaba de perder a su hija).
En otras ocasiones en las que la narración también corre peligro de adquirir tonos excesivamente sentimentaloides, como son los momentos en los que los integrantes del taller de poesía hacen sus declamaciones, la situación queda resuelta a la perfección adoptando la cámara un estilo documental.
La guinda del pastel la encontraremos al final cuando, una vez hayamos aprendido que hasta en los momentos mas amargos y dolorosos de la vida puede descubrirse la belleza, acompañemos a la joven violada para no dejarla sola en su dramática decisión.
Poesía, es, en resumen y para mí, una película perfecta. Llena de belleza (cómo la voz de la sexagenaria protagonista mientras declama su poesía al fin escrita va siendo sustituida por la de la joven es uno de los momentos mas bellos que el cine me ha brindado en mucho tiempo), sugerente, sutil, maravillosamente interpretada, que despierta en nosotros la necesidad de aprender a ver y nos recuerda la necesidad de desprendernos de la venda que habitualmente oculta nuestra mirada y nos impide descubrir la belleza que se oculta tras las cosas mas simples, como la contemplación de un arbol, una flor o un melocotón reventado.

Para ver el trailer pinchad aquí.

lunes, 10 de enero de 2011

Fallece Peter Yates, el genial realizador de una mítica persecución.

Desde luego no puede decirse que este año haya comenzado con muy buen píe. Apenas acaba de anunciarse el fallecimiento de ese gran actor que fué Pete Postlethwaite cuando me veo entregado a la penosa labor de tener que añadir un nuevo nombre a la recien estrenada lista de fallecimientos, en 2011, de personalidades del mundo del cine.
Hoy nos ha dejado, a los 82 años de edad, Peter Yates, director de Bullit y famoso, sobre todo, por haber rodado la que todavía hoy es, sin duda, la mejor secuencia de persecución automovilística de la historia del cine.
Descanse en paz.

Para volver a disfrutar con la mítica persecución de Bullit pinchad aquí.

jueves, 6 de enero de 2011

Y llegaron los Reyes Magos.

La edición conmemorativa de Un Perro Andaluz, película imprescindible del Surrealismo Cinematográfico, que contiene la versión restaurada por la Filmoteca Española para la ocasión del ochenta aniversario del cortometraje de Buñuel así como numeroso material adicional.
Todo un lujo que pasa a engrosar mi, ya de por sí extensa, colección.