domingo, 11 de abril de 2010

The Pacific estará bien como océano, pero como serie...

...no tiene nada de especial. La factura técnica de The Pacific es impecable claro que, estando Tom Hanks y Steven Spielberg a cargo de la producción, eso era algo de esperar. Sin embargo, la calidad de la narración ya es otro cantar.
Tras ver los dos primeros episodios puedo decir que me he encontrado con los peores vicios del género bélico americano. Y me refiero a arengas ultrapatrióticas, batallas plagadas de actos heroicos por parte de los marines norteamericanos y en las que solo se ve morir a los malvados japoneses, playas especialmente limpias plagadas de cadaveres perfectamente organizaditos y el sempiterno mensaje de que los marines son un regalo enviado directamente del cielo para salvar a la humanidad (una de las perlas que pueden escucharse en el inicio del primer capítulo es la frase "olvídense de Hitler y Mussolini, olvídense de lo que ocurre en Europa, ya acudiremos a salvarles cuando nos pidan ayuda" dicha por un oficial norteamericano a sus tropas).
Todo esto estaba de alguna manera justificado en las películas bélicas de los años 40, cuando parecía necesario alentar a la población, pero hoy en día,...
Hoy echamos de menos la visión humana que si que pudimos apreciar en Band Of Brothers, la anterior producción sobre la segunda guerra mundial de estos dos señores. En ésta si que nos encontrábamos con soldados humanizados que sufren, mueren, están desencantados y se cuestionan la necesidad de luchar en una guerra, necesidad que les será revelada cuando se den de bruces con el primer campo de exterminio nazi en una secuencia sobrecogedora.
En fin, seguiré viendo más capítulos a la espera de que éste haya sido un juicio apresurado. Cosa que, sinceramente, me gustaría.
Para ver un trailer pincha aquí.

sábado, 10 de abril de 2010

The Ghost Writer ¿Convencional cine de autor?


El último estreno de Roman Polanski , The Ghost Writer, es una perfecta muestra de cómo un autor elige un texto, lo fagocita y lo termina devolviendo impregnado de todo su universo personal.
Este es un proceso que Roman ya había realizado en ocasiones anteriores, obteniendo resultados tan dispares como lo fueron la maravillosa Macbeth y la mediocre La novena Puerta, adaptaciones de las obras literarias de William Shakespeare y Arturo Pérez Reverte respectivamente (que curioso resulta hacer referencia, dentro de un mismo texto, a ambos escritores).
El texto elegido en este caso es el Best-Seller del mismo título escrito por Robert Harris.
Dicho relato es un thriller político que nos cuenta la peripecia de un escritor, maravillosamente interpretado por Ewan McGregor, que es convencido por su agente para acometer la labor de reescribir la autobiografía del que fuera primer ministro británico (personaje éste encarnado por un más que notable Pierce Brosnan) en la época en que Inglaterra decidió apoyar a estados Unidos en la invasión de Irak, tras la muerte, aparentemente accidental, del primer escritor elegido para tal empresa. Durante el proceso de investigación previo a la escritura del libro el protagonista irá descubriendo detalles de la vida del político que le llevarán a temer por su propia seguridad.
Como puede verse, el argumento resulta de lo más convencional y, probablemente, en manos de cualquier otro director, hubiera dado como resultado una peliculilla de acción carne de Blockbuster (si es que todavía queda alguno, claro).
Sin embargo Polanski, como decía al principio, lo que hace es darle a la historia su sello personal convirtiéndola así en todo un ejemplo de cine de autor.
Nos encontramos, pues, con muchas de las constantes del cine del director polaco como serían:
• El desasosiego del extranjero en tierra extraña (Frenético).
• Un personaje atrapado en un domicilio desconocido para él y que acaba sintiéndose perseguido y poseído por los hechos acontecidos con anterioridad en ese lugar mismo lugar (El Quimérico Inquilino, La Semilla Del Diablo).
• Una puesta en escena de atmósfera Kafkiana que va consumiendo al protagonista y poniendo en serio peligro el equilibrio de su salud mental (El Pianista, El Quimérico inquilino, Repulsión).
• El particularmente negro y cínico sentido del humor del autor (El Baile de los Vampiros).
Al finalizar la proyección, uno de los comentarios que pude escuchar fue:
- No está mal, pero no es El Pianista.
Cierto, no se trata de El Pianista. El Pianista es una película extraña, en la que Polanski eleva sus miedos y obsesiones al máximo exponente y nos muestra el holocausto judío exactamente como lo que fue, una experiencia completamente Kafkiana por la que toda una raza se vio perseguida, humillada y progresivamente aniquilada sin motivo alguno.
Evidentemente, The Ghost Writer es otra cosa. Es una de las obras más convencionales de Roman Polanski; una obra con una puesta en escena inquietante, una banda sonora burlona y sugerente al mismo tiempo, un humor cínico que se hace latente a lo largo de todo el metraje y un perfecto reparto en estado de gracia. Un sobresaliente alto, en suma.
Especial atención a la breve aparición del genial Eli Wallach y a la escena en la que el GPS dirige el destino de nuestro protagonista,…de lo mejorcito rodado por Polanski.

Para ver el trailer pincha aquí.

martes, 6 de abril de 2010

Donde Viven Los Monstruos. El fin de la infancia,...creo


La última realización de Spike Jonze, Donde Viven los Monstruos, a pesar de estar basado en el cuento infantil del mismo título de Maurice Sendak, no es una película para niños,… o no debería serlo. La película es todo un tratado sobre la depresión infantil que se genera cuando el niño descubre que acaba de traspasar la frontera que lo lleva sin remedio a comenzar su andadura por el mundo de los adultos,…o debería serlo.
Lo cierto es que la película resulta, en muchos aspectos, una verdadera lástima. Y lo es porque, sin tratarse de una mala película, no podemos evitar la sensación que nos queda al finalizar la proyección de que el director ha desaprovechado la oportunidad de desarrollar en profundidad todas las posibilidades que ofrecía el relato.
La historia trata de un niño que padece una jornada especialmente frustrante en la que se ha sentido abandonado por su hermana, ridiculizado por los amigos de ésta y, finalmente, ignorado por su madre que, además, le obliga a soportar la presencia de su nuevo novio.
Tras estas vicisitudes sufre un acceso de ira en el que despliega una violencia que, intuimos, no es algo inusual en él y, enfundado en un disfraz de lobo, huye de su casa y acaba encontrando refugio en una isla habitada por unos monstruos que lo acogerán convirtiéndolo en su rey.
A partir de ahí es donde la historia comienza a esbozar aspectos muy interesantes y donde, al mismo tiempo, el guión comienza a hacer aguas.
Resulta muy interesante el hecho de que el primer monstruo que nuestro pequeño protagonista vea esté, en ese momento, siendo presa de un ataque de ira semejante al que él acaba de desplegar en su casa. Un ataque de ira, por cierto, fruto de una pataleta que ya no resulta acorde ni a su tamaño ni a su edad.
Y resulta todavía más interesante el hecho de que cada uno de los monstruos que habitan en esa extraña isla parecer reflejar diferentes aspectos de la propia personalidad del niño.
Los dos hechos referidos anteriormente nos hacen pensar que, en realidad, nos encontramos frente a un viaje introspectivo del niño dentro de su propia mente. Un viaje que le llevará a descubrir que esas rabietas ya no son propias de alguien que, como él, ha alcanzado ese momento en el que debe cruzar el umbral de la edad adulta y afrontar nuevas responsabilidades.
El problema del guión y, por ende, de la película, es que todos estos aspectos solo podemos intuirlos, o incluso adivinarlos, ya que no pasan de ser meros esbozos. La relación entre el niño y el monstruo principal- relación que le llevará a abrir los ojos y a descubrir que ha llegado el momento de abrazar su nuevo status en la vida- apenas está desarrollada y las personalidades de los restantes monstruos que forman esa curiosa sociedad no pasan de ser un ligero bosquejo.
En resumen, y como decía al principio, resulta una verdadera lástima que el director no haya sido capaz de dar a todos estos aspectos la profundidad necesaria para crear una gran película para adultos sobre el fin de la infancia y, por el contrario, haya optado por tomar el camino de en medio ofreciendo un relato que ni va dirigido al público infantil ni al adulto.
Con todo, se trata de una película visualmente muy atractiva y que se puede disfrutar con agrado (en versión original, por supuesto, ya que el doblaje al castellano resulta penoso). Para mí,…un 6.

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viernes, 2 de abril de 2010

A Bout de Souffle. Medio siglo de una genialidad.


Corría el año 1960 y el cine, al menos para los integrantes y colaboradores de "Cahiers Du Cinema", se encontraba anquilosado tras ofrecernos, de forma continuada y durante treinta o cuarenta años, realizaciones excesivamente academicistas conformadas por la perfectamenente continuada sucesión de asépticos planos estudiados al milímetro. Truffaut ya había estrenado sus "Quatre Cents Coups" dando un soplo de aire fresco al panorama cinematográfico de la época y asentando así las bases de la "Nouvelle Vague", pero todavia no había sido suficiente. La situación requería que alguien dinamitara los cimientos mismos de la narrativa cinematográfica para que, desde sus restos, el cine pudiera renacer y reinventarse a sí mismo ofreciendonos nuevas y mas frescas realizaciones que fueran, de alguna forma, reflejo de la personalidad de su autor... Y en eso llegó Godard.
Jean-Luc Godard, salido de entre las páginas de "Cahiers du Cinemá", rueda una historia de amor y muerte contando para ello con tres protagonistas que resultan esenciales para alcanzar el magnifico resultado final: Jean Seberg (estrella norteamericana de reconocimiento mundial), Jean Paul Belmondo (ex-boxeador y actor completamente desconocido en esos momentos) y... París.
Godard contaba con un equipo de filmación muy ligero que podía manejar con muy poca gente. Eso le permitió integrar el rodaje dentro del bullicio de la capital francesa de forma que París deja de ser un mero decorado para pasar a ser parte del propio reparto.
Al finalizar el rodaje el realizador galo disponía de escenas suficientes para, con un montaje convencional, editar una película de dos hora y cincuenta minutos de duración. Este metraje fue reducido a noventa minutos en la sala de montaje sin eliminar ni una sola escena, solamente mediante la supresión de los contraplanos y el recorte del tiempo de transición entre escenas. El resultado: Una historia elíptica y a su vez fresca, innovadora, transgresora y absolutamente genial titulada "A Boutt de Souffle".
El pasado mes de Marzo esta película, una de mis favoritas, cumplió cincuenta años y, aprovechando dicha onomástica, me he hecho con la magnífica copia editada en Blu-Ray por Universal para revisitarla.

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jueves, 1 de abril de 2010

Mi primera compra de Blu-ray en UK.


Hoy he recibido mi primera compra realizada a traves de amazon.co.uk. Se trata de un pack de las dos primeras temporadas de la genial Mad men en Blu-ray.
Hasta ahora no me habia decidido a comprar por esta vía, pero finalmente lo hice y el resultado ha sido estupendo. No solo he podido tener acceso de esta forma a una edición que, hasta el momento, no se puede comprar en España (aqui solo disponemos de esta serie en dvd) sino que, además, comprarla de esta forma me ha supuesto un ahorro del 50%, gastos de envío incluidos. Además, el pedido ha llegado via MRW solamente tres días después de haberse realizado. Economía, rapidez y comodidad ¿acaso puede pedirse algo más?

De todas formas, todavía encuentro alguna dificultad a la hora de realizar algún pedido ya que me parece que los productos, al menos los que he consultado, no disponen de una información demasiado detallada acerca de la versión, particularmente en lo que a idiomas de subtítulos incluidos se refiere. A este respecto agradeceré cualquier ayuda o consejo de alguno de vosotros que seais mas duchos en esto.

No obstante, dado el abusivo precio al que encontramos en este país los blu-ray, seguiré con las búsquedas de compras interesantes por esta vía a la espera de que los precios españoles sean mas aceptables.
Os iré mostrando lo que me vaya llegando de la pérfida alvión.

Fallece David Mills, genial guionista de the wire.


David Mills, uno de los “tres Davids” de HBO falleció ayer a sus 48 años, de forma repentina y en pleno rodaje, víctima de un aneurisma cerebral.
David era guionista, junto a David Simon, de la serie “The Wire”, una obra maestra indiscutible realizada para la televisión norteamericana, caldo de cultivo de la mejor ficción cinematográfica que puede disfrutarse en la actualidad.
Los amantes de las series televisivas, y del cine en general, lloramos por la pérdida de tan genial creador.
Descanse en paz.

domingo, 28 de marzo de 2010

Perdóname, padre, porque he pecado.

Puesto que nos encontramos nuevamente en esas fechas en las que alguien dice que alguien dijo la frase “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra” he decidido aprovechar para confesar que yo no podría lanzar ni el más mísero guijarro puesto que, no solo he pecado, sino que, además, mi pecado es mortal.
Os cuento.
Hace ya tiempo, teniendo una conversación sobre cine italiano con un buen amigo en el trabajo (no todo va a ser trabajar) éste se sorprendió al descubrir mi ignorancia respecto a la existencia de la película “Un Borghese Piccolo, Piccolo” (Mario Monicelli, 1977) y, tras hablarme muy bien de ella, me pidió encarecidamente que la viera.
Como he dicho, esta persona no solo es un amigo sino que es un buen amigo y excelente persona y, como tal, se tomó la molestia de conseguirme una copia de muy buena calidad, en versión original subtitulada, (una copia de seguridad, faltaría más) de dicha película, para que yo solo tuviera que tomarme la molestia de sentarme cómodamente a verla en mi reproductor DVD como hago con tanta frecuencia.
Pues bien ¿qué diríais que hice? pues tardar como cosa de dos años ¡¡¡dos años!!!..., y a lo mejor me quedo corto, en verla. Y, por supuesto, en esos dos largos años en los que no he visto esta genialidad, he estado viendo algunas películas que más me valdría no haber visto jamás.
No la vi hasta la semana pasada, aprovechando unos días de vacaciones.
Y ese es mi pecado.
¿Y porqué mi pecado es mortal?
Es pecado mortal porque hay películas que uno nunca debe perderse, máxime si se las da de cinéfilo empedernido. Porque la película a la que se refiere este escrito es una absoluta obra maestra. Una obra con un guión perfecto que, comenzando como comedia ácida, pasa al drama social y, de éste, al cine negro con total naturalidad apoyándose, además, en una interpretación magistral del gran Alberto Sordi. Una obra repleta de escenas increíbles que dejan una huella imborrable (Alzheimer mediante) en la memoria cinematográfica del espectador. Una obra, en suma, que todo amante del buen cine debería conocer y revisitar de forma periódica.
En definitiva, no contento con ser un ignorante, he sido también un desconsiderado con una persona que se ha tomado la molestia de facilitarme la labor de hacer lo que se supone que es lo que más me gusta hacer en este mundo: ver una buena peli. Y, para más INRI, lo hago ignorando la recomendación de alguien con quien, salvo ligeras divergencias, sé que comparto el mismo gusto en lo que a cine se refiere.
Entono, pues, un “mea culpa” y espero que este buen amigo me dé su absolución y siga recomendándome películas a pesar de que ya sepa la clase de pecador que soy.
Un saludo, PB, y un gran abrazo. Gracias.

lunes, 22 de marzo de 2010

Un Profeta. Mafiosos de verdad.


Si bien es cierto que el mayor número de películas de género carcelario son producciones de origen Norteamericano, no es menos cierto que cuando se nos pregunta por cuales son las mejores realizaciones habidas dentro de este género indefectiblemente nombramos dos títulos: "Le Trou" y "Un Condamné à mort s´est echappé", producciones francesas de Jacques Becker y Robert Bresson respectivamente que se encuentran entre mis películas favoritas de la historia del cine (algún día haré una lista) y que ya ocupan un lugar de privilegio dentro de mi extensa colección de películas.
Este hecho, sumado a la realización de Jacques Audiard que hoy nos ocupa, nos lleva a la lógica conclusión de que si bien el carcelario no es el terreno mas habitual en el que se mueve el cine francés, cuando se decide a hacerlo por él lo hace con particular maestría.
"Un Profeta" es una película redonda que, rozando la perfección, nos muestra el complejo camino por el que un joven que ingresa en prisión por agredir a un policía, puede salir de la cárcel tras cumplir su pena convertido en un peligroso y descarnado capo del narcotráfico.
La película huye de todo artificio y de los estereotipos habituales de este género de cine para, casi como si de un documental se tratara, presentarnos unos personajes muy bien definidos a los que se despoja de cualquier aire romántico. Me refiero con esto, especialmente, al personaje de Cesar Luciani, jefe mafioso que dirige todo lo que sucede tanto dentro como fuera de los muros de la prisión y que está maravillosamente interpretado por el veterano Niels Arestrup (La Escafandra y La Mariposa, De latir mi corazón se ha parado,...).
Lucinani es "El Padrino", si, pero lejos de ese tipo de criminales con principios que siguen un código de honor y por los que acabamos mostrando cierta atracción, como sería el caso de Don Vito Corleone, Carlito Brigante o Tony Soprano, Audiard nos lo retrata como el asesino que es. Un tipo cuyo único interés es mantener su control sobre todo lo que acontece tanto dentro como fuera del presidio.
Frente a este retrato tenemos también el de Malik El Djebenna, encarnado por un desconocido Tahar Rahim, un preso de origen árabe que, moviéndose entre los dos grupos étnicos que dirigen la prisión conseguirá crear todo un imperio de la droga mas allá de sus muros.
Como ya he dicho, la narración huye de todo arquetipo, pero no por ello desperdicia la ocasión de poner en entredicho un sistema carcelario que funciona como una universidad para delincuentes y que propicia el que un peso común aproveche los permisos de 12 horas que le son concedidos por su buen comportamiento para negociar con traficantes, cumplir contratos de asesinato por encargo y, en definitiva, ir tejiendo una telaraña que le llevará a tomar el control de la prisión al conseguir desbancar al mismísimo Cesar Luciani en una maravillosa escena final.
Toda una obra maestra sin duda, ya estoy deseando que sea editada en DVD o Blu-ray para hacerme con ella.


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lunes, 1 de marzo de 2010

Celda 211.Nunca, nunca vayas al trabajo un dia en el que no te toca trabajar.



En sus anteriores trabajos el antiguo crítico de cine, y colaborador en el programa Días De Cine, Daniel Monzón había pasado por el cine de género con mas pena que gloria. En esta su cuarta película el director español por primera vez no rueda basándose en un guión original sino que lo hace adaptando la novela homónima de Francisco Pérez Gandul, consiguiendo, esta vez sí, un guión sólido y un excelente film de género.
La historia se desarrolla en un único y claustrofóbico escenario prácticamente durante la totalidad de sus casi dos horas de metraje, sin embargo esta circunstancia, lejos de lastrar la película, confiere a la misma una gran sensación de realismo convenientemente acentuado por un estilo de rodaje, cámara al hombro, muy cercano al documental. Un rodaje que, conviene recordar, se ha llevado a cabo tras los muros de la prisión de Zamora.
Un sólido guión y una atmósfera realista no son las únicas bazas con las que cuenta la película. Se hace necesario hablar de una serie de personajes muy bien construidos e interpretados.
En primer lugar tenemos al personaje de Malamadre, interpretado (y probablemente creado) por el gran Luis Tosar lejos de los histrionismos a los que nos tienen acostumbrados algunas de las renombradas estrellas del panorama Hollywoodiense. Se trata de un preso del que apenas sabemos nada salvo que una vez se fugó de la cárcel, que su mejor recuerdo es el de una cerveza consumida en el chiringuito de una playa gaditana y que una vez, hace ya ocho años, tuvo una relación fruto de la cual puede que tenga un hijo. No necesitamos más. Gracias a la interpretación de Tosar y a la presentación que de él hace Monzón en los primeros instantes de la película (nos oculta su rostro durante cerca de diez minutos permitiéndonos solo ver sus gestos, sus tatuajes, sentir lo poderoso de su presencia) sabemos que es un tipo peligroso, una manzana que se ha ido pudriendo tras los muros de diversas prisiones españolas hasta convertirse en el líder de manada que es ahora, un tipo sin nada que perder.
Codo a codo con Malamadre tenemos a "Calzones", un personaje típicamente Hitckockiano que, por encontrarse en el sitio inadecuado en el momento equivocado, se verá engullido por una trama que le obligará a mostrar ese lado oscuro que habita en su interior con el único fin de conseguir sobrevivir. Este es otro personaje, interpretado solventemente por debutante Alberto Ammann, del que apenas conocemos nada, salvo que tiene una mujer embarazada esperándole en casa y que, quizá, por lo convincente del relato que le cuenta a Malamadre para justificar su presencia en prisión, ya cuente con un cadáver sobre su conciencia.
Dando la replica a ambos personajes un pletórico Antonio Resines toma el estereotipado personaje del jefe de funcionarios de prisión, cuya única diferencia con respecto al resto de reos reside en el hecho de encontrarse al otro lado de la reja, y lo hace suyo, ofreciéndonos su mas importante interpretación, a mi entender, desde "La Caja 507" y "La Buena Estrella".
David Monzón se sacude con facilidad el hastío que podría llegar a provocar el hecho que todos los sucesos tengan lugar en un escenario único con inteligentes giros de guión que permiten mantener la tensión hasta la última escena. Me refiero, claro está, a la variante de la trama con los presos etarras y, por supuesto, a la variante del personaje interpretado por Marta Etura que, si bien al principio parece ser un personaje sobrante dentro de una historia claramente masculina, acaba siendo determinante como desencadenante del giro de guión mas importante de toda la historia (mas importante y más forzado, todo hay que decirlo).
En resumen, buen cine de género realizado con maestría en nuestro país y una película por tanto, de visión obligada que nos muestra como aflora la naturaleza salvaje del ser humano empujada por la necesidad de sobrevivir en un medio hostil y que nos brinda un inestimable consejo: nunca, nunca acudas a tu trabajo un día en el que no te toque trabajar.

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viernes, 26 de febrero de 2010

Enemigos Públicos

Desde que las películas sobre gángster pasaron a convertirse en todo un género cinematográfico muchos directores nos han ido regalando con grandes películas, algunas de las cuales podrían considerarse verdaderas obras maestras.
Tal es el caso, siempre bajo mi humilde punto de vista, de films como Gun Crazy (Joseph H. Lewis), Scarface (Howard Hawks), Al rojo vivo (Raoul Walsh), Uno de los nuestros (Martin Scorsese), El padrino (Francis Ford Coppola), El padrino II (Francis Ford Coppola), Érase una vez en América (Sergio Leone), Muerte entre las flores (hermanos Cohen), Bonnie & Clyde (Arthur Penn), Atraco perfecto (Stanley Kubrick) o La jungla de asfalto (John Huston).
Pues bien, a partir de ahora se sumaría a esta lista (sin duda mermada por mi ya ajada memoria) la excelente Enemigos Públicos de Michael Mann.
Todas las películas anteriores disponían de excelentes ambientaciones, la mayoría en los años de la gran depresión, que nos hacían contemplar la historia cómodamente situados desde la distancia. Con esta película Mann va más allá. Rueda con cámara digital, lo cual le permite obtener una saturación cromática que confiere un marcado aire de modernidad a la historia, lo que ya no va a permitirnos observarla cómodamente distanciados de ella; nos introduce directamente dentro. Esta sensación se acentúa mucho más en gran parte del metraje en el que, cámara al hombro nos acerca sobremanera a la acción y rostros de los personajes.
La película carece de una trama central, está constituida por una sucesión de momentos dramáticos que funcionan perfectamente por sí solos y con los que el director parece querer mostrarnos que lo importante va a ser la puesta en escena final, no la forma en la que se llega a ella.
Lejos de darnos lecciones morales o de pretender dar un aire romántico al personaje (la historia de amor está apenas desarrollada) Mann nos mostrará un Gangster con principios consciente de su propia leyenda. Leyenda a la que se enfrentará (quizá ya también consciente de su cercano final) en una secuencia memorable en la que Dillinger (Johnnie Depp) entrará en unas dependencias policiales medio vacías (todos los policías están formando parte en ese mismo momento de la operación montada para cazarlo) y contemplará claramente satisfecho toda su trayectoria delictiva plasmada en fotografías colgadas por toda la comisaría.
Tras esto el director nos ofrece una genial secuencia final brillantemente resuelta en la que podremos contemplar a John Dillinger frente a su propia imagen cinematográfica. Imagen plasmada en el personaje que Clark Gable interpreta en la película que éste ha ido a ver al cine (la película es Melodrama en Manhattan, estrenada en España bajo el título de “El enemigo público número 1”).
Llegado el final de la proyección el gangster será acribillado por la policía en plena calle.
De esta manera, Mann, al igual que Sam Peckinpah ya hiciera en “Pat Garrett y Billy The Kid”, retarda el final del protagonista concediéndole unos momentos de intimidad antes de su esperado y, por otro lado, conocido final.


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martes, 23 de febrero de 2010

Shutter Island. Entre Fuller y Hitchcock



Si eres, como yo, un seguidor de Martin Scorsese y consideras, también como yo, que sus mejores obras son "Uno de los Nuestros", "Toro Salvaje", "Taxi Driver" y "Casino", sin duda saldrás de la proyección de "Shutter Island" con una ligera sensación de decepción. No obstante, a pesar de lo que acabo de decir, se trata de una obra notable donde encontramos reflejos del mejor Scorsese y, quizá, la promesa de que estamos cerca de recuperarlo en su plenitud.
En esta ocasión el director italo-americano toma la novela de Dennis Lehane y la traslada a la pantalla traduciéndola en una película de género (en el mejor sentido de la palabra), en un film de terror psicológico que transita entre lo real y lo onírico y hace equilibrios sobre esa fina linea que separa la cordura de la locura. Es en esos momentos oníricos, en esas representaciones de los sueños del protagonista donde encontramos las porciones mas valiosas de la última creación de Scorsese.
El personaje principal de la película, interpretado solventemente por Leonardo DiCaprio, es una persona obsesiva, compulsiva, de intensas reacciones y con una frágil estabilidad mental. Se trata de un tipo de personaje que podemos reconocer en la mayor parte de la obra de Scorsese, particularmente la de su mejor época, a la que hacía referencia al comienzo de este texto y al que en esos años ponía rostro Robert De Niro de una manera impecable (inolvidable la aterradora creación que hace del personaje de Travis Bickle en Taxi Driver).
Martin Scorsese, obsesivo cinéfilo antes que realizador, nunca ha negado ni se ha molestado en ocultar sus influencias que, en este caso, nos remiten a "Corredor Sin Retorno" de Samuel Fuller. Esta sería la influencia mas clara, aunque una visión mas precisa nos permitirá apreciar también en esta película algunas constantes del cine de Hitchcock, McGuffin incluido.
Como principal influencia Hitchcockiana me refiero, por supuesto, al hecho de presentarnos un personaje principal atormentado por una antigua experiencia traumática (Marnie, Norman Bates, John "Scottie" Ferguson,...) que marcará su devenir por la trama en la que se ve involucrado, una trama laberíntica en la que realidad y locura se entremezclan de tal forma que muchas veces no podremos asegurar si lo que estamos viviendo es real o un mero producto de la atormentada mente del protagonista.
El ambiente desasosegante, los juegos de luces y sombras que nos remiten al expresionismo alemán, una cámara nerviosa y una atmósfera claustrofóbica ponen la guinda de un pastel en el que la locura va "in crescendo" pasando de ser un personaje más hasta llegar a convertirse en la columna vertebral sobre la que se sustenta toda la historia.
Pero no todo van a ser elogios. Es cierto que, como he remarcado al comienzo, en este film podemos recuperar cosas del mejor Scorsese. Intensas interpretaciones, atmósfera absorbente, una violencia siempre a punto de aflorar y una tensión muy bien mantenida son las principales bazas de esta película. Pero no es menos cierto que, junto a estas cualidades, también podemos encontrarnos con la otra cara del director que, a modo de moderno doctor Jekyll, es capaz de mostrarnos su peor faceta, la de su tendencia a los excesos. Excesos que podremos encontrar en esta ocasión en una banda sonora que, por momentos, tiende a remarcar de forma innecesariamente estruendosa la tensión de determinadas secuencias cuando deberían ser las imágenes las que lo hicieran (especial atención al insoportable aumento de volumen de la música que acompaña la entrada de los protagonistas al recinto del sanatorio mental al inicio de la película).
Tratándose, como se trata, de una película de género, Scorsese tampoco evita el caer en ciertos convencionalismos como son ciertas trampas de guión (hay una clara discrepancia entre la resolución final de la historia y el modo en como comienza la película, aunque aquí cabría recordar que una obra maestra como Ciudadano Kane también comienza a partir de un clamoroso error de guión ya que en el momento de la muerte de Charles Foster Kane no había nadie presente, como se ve claramente, que pudiera escuchar esa famosa última palabra que luego todos los periodistas parecen conocer.) y algún previsible susto proporcionado por el consabido aumento de decibelios de los efectos sonoros en secuencias de mantenida tensión. No obstante, en este caso, no me cabe ninguna duda de que se trata de un empleo de clichés muy estudiado y realizado a modo de homenaje al género.
Con todo y con estos ligeros defectos que, como decía, podrían crear cierta sensacion de decepción la verdad es que el resultado final del conjunto es ciertamente notable. Habrá quién la criticará duramente, como siempre. Habrá quién saldrá deslumbrado de la proyección. Habrá quien saldrá claramente descolocado... En todo caso lo que no sucederá nunca es que haya alguien a quien le deje indiferente lo visto, lo cual ya es algo a elogiar porque, según mi modesta opinión, la peor reacción que puede provocar una película es no provocar reacción alguna en el espectador.
Hay que verla, como todo lo de Scorsese.


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domingo, 14 de febrero de 2010

Precius. Una Cenicienta entradita en carnes.




Una producción de cine independiente es aquella que, realizada al margen de los grandes estudios cinematográficos, consigue ver la luz a pesar de un pobre presupuesto. Y lo hace para contarnos una historia original que, de nacer bajo la sombra de esos grandes estudios, habría acabado por perecer ahogada en un mar de cine comercial carente de sustancia. Se trata de realizaciones rodadas a traves del personal prisma de su autor y que el espectador tiene la oportunidad de encontrar fuera de los circuitos comerciales habituales.

Fantásticos ejemplos de todo esto lo encontramos en el cine de realizadores como John Cassavetes (Faces, Una mujer bajo la influencia, Gloria), Jim Jarmusch (Permanent Vacation, Mystery Train, Extraños en el paraiso), Tom DiCillo (Vivir Rodando), Hal Hartley (Fay Grim, Henry Fool), Gus Van Sant (Mala Noche, Paranoid Park, Gerry),...En fin; trabajos originales y refrescantes que actuan a modo de faro permitiéndonos navegar con cierta seguridad por las embravecidas aguas del oceano de producciones hollywoodienses. Rompeolas que nos protegen de los embates de Avatares , Transformers y Armagedones.

No obstante, y como no todo es lo que parece, en ocasiones se nos cuela algun impostor dentro de este remanso de paz. Algún farsante que, aprovechándose de nuestra buena fé, nos cuela un subproducto digno de ser emitido por televisión en horario de sobremesa durante el fin de semana. Y es aquí donde llegamos a la película que nos ocupa.

Precius es la historia de una adolescente de color, prácticamente analfabeta, con obesidad mórbida y que es expulsada de la escuela pública a la que asiste con mas pena que gloria. El motivo de la expulsión no es otro que el de haberse quedado embarazada tras ser violada por su padre. Enseguida descubriremos que no es la primera vez que esto le sucede, puesto que ya tiene una hija nacida con síndrome de Down y fruto de otra violación de su progenitor.

Las penurias de esta cenicienta entradita en carnes, que fantasea frente al espejo con la idea de ser una famosa cantante o incluso una esbelta chica rubia y blanca (algo que el director nos muestra en una serie de flashes que dan verguenza ajena), no acaban aqui. Su madre la odia y la maltrata acusándola de quitarle a su hombre, echándole en cara el hecho de que le haya dado dos hijos en su lugar. Finalmente Precius descubrirá que además de dos hijos su padre también le ha dado el regalo del virus del sida.

Eso sí, una serie de castróficas desdichas rodadas con nervioso movimiento de cámara, con un zoom brusco y agresivo que nos ofrece sugerentes primeros planos, con una saturación del color que recalca la sordidez de la historia y con maravillosas interpretaciones por parte de las dos actrices que hacen las veces de madre e hija. Una factura muy característica del cine indie pero que, en este caso, no consigue ocultar la naturaleza sensiblera y carente de personalidad de los resultados.

Historias de adolescentes de barrios marginales (sean negros o blancos, gordos o flacos) llenos de problemas (buscados o no) cuyas vidas van a la deriva hasta que una profesora (o profesor) de gran corazón los acoge en su seno y les muestra que con el estudio y el trabajo duro el que no sale de esa situación es porque no quiere las tenemos rodadas por docenas,...y Precius no destaca sobre ellas.

Lo dicho, una película digna de ser emitida en Antena 3 durante la sobremesa del Domingo (no olvidar que la producción es de Oprah Winfrey, la Maria Teresa Campos de la televisión norteamericana) pero que, por su factura indie y por haber sido premiada en Sundance, acabará por ser emitida en la 2 de TVE algún Lunes por la noche.

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domingo, 7 de febrero de 2010

Paranoid Park. Una puta obra maestra


Esta semana le ha tocado el turno a Gus Van Sant y su "Paranoid Park", una peli rodada en 2007 que llegó a nuestras pantallas el pasado 10 de Julio...hay que joderse con las cosas de las distribuidoras españolas.
En fin, la espera ha valido la pena. Van Sant nos regala una joya de corte independiente enmarcada dentro del mundo adolescente.
Nuevamente podemos ver un personaje solitario, fruto de un hogar roto que deambula por la vida practicamente en círculos, sin ilusiones, sin identidad y sin demasiado interés por encontrarla. Un personaje que perderá la inocencia al verse implicado en un hecho violento, lo que tampoco llegará a importarle demasiado.
Como director de fotografia Gus Van Sant ha contado con Christopher Doyle, fotografo habitual de las películas de Wong Kar-Wai y que, en ésta, consigue rodar la escena de la muerte con una belleza que no veiamos desde alguna realización de Kenji Mizoguchy.
Todo el film transcurre impregnado de una extraña belleza y una increible atmósfera de ensoñacion acentuada por la maravillosa música de Nino Rota (quien necesite alguna aclaración acerca de Nino Rota que se siente en la última fila, por favor).
Bueno, seamos claritos, Paranoid Park es una puta obra maestra que todo amante del buen cine deberá ver.
Para ver el trailer pincha aqui

jueves, 4 de febrero de 2010

ANTICRISTO (Lars Von Trier, 2009)


Dado que el Domingo es considerado por algunos como un día dedicado a la práctica del culto religioso, yo he visitado el único lugar que considero realmente sagrado -una sala de cine- para entregarme a la práctica de la única liturgia que realmente da paz a mi espíritu: el visionado de una película. Esta vez le ha tocado el turno a Lars Von Trier, director al que últimamente tenía algo abandonado, y a su tan controvertida Anticristo.
No voy a entrar en si se trata o no de una buena película, pero si que puedo asegurar que se trata de una de esas películas imprescindibles de ver. Te encantará desde la primera escena o la llegarás a odiar profundamente, pero jamás te dejará indiferente.
Trier lleva su carácter misógino al extremo y nos muestra un personaje femenino que se mueve con el único objetivo de conseguir placer ¿y como lo alcanzará? por supuesto a través del sexo.
Su naturaleza demoníaca y libidinosa le llevará a permitir la muerte de su hijo sin hacer nada por evitarlo y a proferir crueles castigos físicos a su marido para evitar ser abandonada por éste.
Como muy bien expresa el zorro parlanchín de la película: “el caos reina”, pero sospecho que, al contrario de lo que el director pretende hacernos creer con algunas de sus declaraciones, se trata de un caos controlado, muy meditado.
La película está estructurada en cuatro capítulos -de los cuales el prólogo es, sin duda, lo más fascinante que se ha rodado en años- y nos cuenta la historia de un matrimonio que, tras la perdida de su hijo, se traslada a una cabaña en medio del bosque con el fin de conseguir que la madre supere el trauma ocasionado por dicha pérdida.
El lugar se llama “Edén” y los personajes no tienen nombre, por lo que muy bien podría tratarse de Adán y Eva y su expulsión del paraíso.La naturaleza, lejos de tratarse de un reducto de paz, se nos muestra como inhóspita y cruel, envuelta por una inquietante banda sonora y retratada por una maravillosa fotografía.
Al finalizar la proyección aparece una dedicatoria a Tarkovsky. Probablemente Lars Von Trier, considerándose como se considera a sí mismo el mejor director en activo del mundo, crea haber filmado su particular Stalker,... ¡ni de lejos! no obstante a mí la peli me ha encantado y recomiendo a todo el mundo que la vea. A algunos les parecerá excesivamente dura y cruel, incluso desagradable, pero…. ¿acaso la naturaleza humana no lo es?

martes, 2 de febrero de 2010

Malditos bastardos. Cine vengador

¿Que es lo que surge si mezclas en una coctelera géneros como el western y el cine bélico (concretamente el subgenero spaghetti-bélico y, mas concretamente todavía el subsubgénero spaghetti-belico-comandoinfiltradotraslaslineasenemigas), con la violencia extrema, la venganza, la incapacidad de los americanos para hablar otro idioma que no sea el suyo y una pasión desmedida por el cine?
Todo esto bien agitado es lo que conforma la última obra de Quentin Tarantino "Malditos Bastardos". Una obra dificilmente clasificable, tremendamente gamberra, extremadamente divertida y muy, muy entretenida que, sin duda, y a pesar de no poder catalogarse como la mejor de su carrera (un puesto que, para mí, ocupa la fabulosa Jackie Brown), hará las delicias de todos los Tarantinianos confesos.
La película comienza con la frase "Érase una vez, en la Francia ocupada por los nazis..." avisándonos así que lo que vamos a presenciar no es mas que un cuento, una historia completamente inventada.
Tras este aviso inicial da comienzo una larga secuencia que muestra una vez más la gran pericia de Tarantino como dialoguista y que servirá de perfecta presentación para el villano de la función, el oficial de las SS Hans Landa (magnificamente interpretado por Chistoph Waltz) apodado "el cazajudios".
Landa se presenta en la granja de un campesino del lugar y, con la excusa de completar un informe acerca de unos vecinos judios de éste que desaparecieron, entabla una conversación aparentemente inocente en un francés fluido. En un momento dado, siempre haciendo gala de una escalofriante amabilidad, el oficial pide al campesino proseguir la conversación en inglés (de esta manera se nos hace notar la gran cultura de este personaje), idioma que le permite expresarse con mayor facilidad. El campesino que, sorprendentemente, también habla bien el inglés, acepta. Es en ese momento cuando Landa se despojará de la máscara y nos descubrirá su verdadera naturaleza. Sabe que el campesino oculta toda una familia judia bajo el mismo suelo de la cocina en la que se encuentran sentados hablando y sabe que esa familia no entiende el inglés y que, por tanto, no se estan dando cuenta de lo que se les viene encima.
Tras aterrorizar al campesino hasta hacerlo confesar, ordenará la matanza de toda la familia judia.
Con esta magistral secuencia de casi 20 minutos Tarantino nos acaba de presentar a ese cínico monstruo que es el gran descubrimiento de la película.
A partir de ese momento la película se desarrolla fragmentada en varios capítulos, separados por largos lapsos de tiempo, en los que el realizador norteamericano se dedicará a transgredir el género bélico dentro del cual supuestamente se mueve la película. Y lo hace despojando de misión alguna al grupo de soldados conocido como "los bastardos"; un comando de origen judío que, capitaneado por Aldo Raine "el apache" (Brad Pitt) tiene como único objetivo matar y arrancar el cuero cabelludo a todo nazi que se cruce en su camino.
Cada capítulo queda estructurado en forma de dilatada secuencia en la que la palabra y la violencia son los principales protagonistas. De esta forma transcurre la historia. Una historia que, repito, sin ser lo mejor de Tarantino, y a pesar de contar con un par de escenas perfectamente prescindibles, está muy bien compensada y se disfruta con agrado hasta llevarnos a un final catártico. Un final en el que el cine actúa como paladín de las causas justas, siendo capaz de trascender y proyectarse más allá de la pantalla para, como angel vengador, señalar y dar buena cuenta de los verdugos que, despojados de toda humanidad, se han convertido en caricaturas de si mismos.
La película está llena de guiños cinéfilos siendo el más claro de todos ellos el propio título del film: Inglorious Basterds, claro homenaje al largometraje "Aquel Maldito Tren Bastardo" (Inglorious Bastards) de Enzo Castellari quien, a su vez, hace un cameo en la realización de Tarantino como general aleman al igual que ya hizo en su propia película.
Además, el protagonista del film de Castellari, Bo Svenson, actúa en el papel de general norteamericano en la película de propaganda "El orgullo de una nación" proyectada a los dirigentes del Tercer Reich dentro del propio film de Tarantino y que servirá para parodiar los rodajes propagandísticos que impulsaba el verdadero Goebbels.
Pero no son estos los únicos guiños; tambien tenemos el nombre del personaje protagonizado por Brad Pitt (Aldo Raine, en homenaje a Aldo Ray, frecuente protagonista del cine bélico rodado durante los años cincuenta), las numerosas alusiones al cine de Leni Riefensthal y George W. Pabst y algunos otros que no desvelaré.
A lo largo de la película nos daremos cuenta de que todos aquellos que fingen ser lo que no son van muriendo, mientras que los que se mantienen fiel a sí mismos sobreviven ¿podría esto entenderse como toda una declaración de intenciones por parte de Tarantino, como un aviso de que seguirá haciendo su cine fiel a su estilo pese a quien pese?
Sea así o nó, la película se cierra con una frase pronunciada por Aldo Raine: "Creo que acabo de firmar mi obra maestra". Si en este caso el autor habla por boca de su personaje habría que decirle: "No, pero no te canses de intentarlo, por favor".
Para ver el trailer pincha aqui.